Marlaska no recibe al sevillano que pide considerar víctimas a los huérfanos que dejó ETA
«Siento que ha llegado el final de esta lucha porque estoy muy cansado. Tengo una enfermedad que me pasa factura y pienso en mis hijos, que no se merecen que esto les roce lo más mínimo. No quiero que sufran». José Miguel atiende a ABC poco antes de coger el AVE de regreso a Sevilla. A las doce del mediodía se personó en el Ministerio del Interior, tal y como había anunciado, para entregar las firmas y tratar de que lo atendiera el ministro del Interior. No tenía cita pero no estaba dispuesto a seguir esperando. «Hace tres años me llamó por teléfono y me prometió que avanzaríamos algo, pero no ha habido nada. Sólo me dicen que reformar la ley de solidaridad con las víctimas del terrorismo es muy difícil, que habría que reunir distintos apoyos, ¿pero tan difícil es que el estado ampare a los huérfanos que dejó el terrorismo?»
Este sevillano, licenciado en Psicología, apenas ha podido ejercer su carrera y su trayectoria profesional está cuajada de interrupciones por culpa de las dolencias que presenta. Por un lado, un trastorno de ansiedad y por otro, una espondilitis anquilosante que es una enfermedad inflamatoria que afecta principalmente a la columna vertebral y que puede ser autoinmune. José Miguel sostiene que el impacto que supuso la muerte violenta de su padre y las experiencias que le tocaron vivir a raíz del atentado dejaron una huella imborrable en su estado de salud. «Yo no tenía ni cuatro años cuando mi madre y yo nos volvimos del País Vasco con el cuerpo de mi padre. Al llegar a Sevilla, ella cayó enferma al poco tiempo. A los seis años ya empecé a ver médicos y desde entonces hasta hoy». Su reivindicación es que a los huérfanos con secuelas acreditadas y derivadas de atentados se les incluya en el estatus de víctimas del terrorismo.
Este martes, tras una primera negativa a poder entrar en la sede del Ministerio del Interior, finalmente ha sido atendido por la jefa de gabinete del ministro, la directora de la oficina y una asistente social. «Me llevaron a un despacho y volvía a escuchar las mismas palabras que hace tres años. Yo ya he llegado hasta aquí, no puedo más. Estoy cansado de escuchar lo que sé que no se va a traducir en nada». En años anteriores, su madre María Dolores García llegó a manifestarse en la puerta del ministerio junto a su hijo pero esta vez, José Miguel no ha querido seguir adelante con esa misma acción. «Sé que quizás hoy (por ayer) podría haber presionado más, pero es que estoy muy cansado, además mi dolencia muscular me estaba atacando y no estoy bien ni física ni anímicamente». Sin arrancar ningún tipo de compromiso, José Miguel Cedillo se vuelve con la intención de pasar página.
La matanza de Oyarzun nunca se juzgó como tantos crímenes de la banda terrorista. Años después José Miguel y su madre supieron que su padre estuvo a punto de salvar la vida. Un camionero que pasaba por la zona lo subió a su vehículo cuando ya le habían alcanzado las balas, pero los asesinos frenaron el transporte y a la fuerza sacaron al policía para rematarlo en la cuneta. La barbarie terrorista que arrasó con la familia de Cedillo se cobraría una víctima más, también de la provincia de Sevilla, en aquellos días. El sargento de la Policía Nacional Julián Carmona, natural de Pedreras, se suicidaba después de velar el cuerpo de su compañero y amigo. Le habían encomendado acompañar a la familia en el viaje de regreso a Sevilla. No pudo soportarlo más y se pegó un tiro en la cabeza. Su caso fue uno de los que acuñó el síndrome del norte sufrido por funcionarios amenazados en los años más duros del terror de ETA.
Miembros del PP de Sevilla posan junto a la glorieta Miguel Ángel Blanco - Raúl Doblado
El PP de Sevilla quiere instalar un monolito en recuerdo de Miguel Ángel Blanco
El PP de Sevilla lamentaba ayer que «los que hace 24 años defendían el salvaje asesinato del concejal popular Miguel Ángel Blanco hoy apuntalen el gobierno de Pedro Sánchez» y anunciaban que «desde el PP de Sevilla se seguirá del lado de las víctimas que dieron su vida por la libertad y la democracia como así lo hizo Blanco».
La presidenta del PP de Sevilla, Virginia Pérez; el presidente de Nuevas Generaciones, Pedro González, y numerosos dirigentes del PP de Sevilla participaron ayer en un acto homenaje a Miguel Ángel Blanco en su 24 aniversario de su asesinato a manos de la banda terrorista ETA.
Tras la ofrenda floral, la presidenta popular aseguró que «no se puede olvidar que, a pesar de la reforma de esta crisis del gobierno, hay cosas que no han cambiado en el Gobierno de la Nación y es que Pedro Sánchez sigue apoyado por quienes no condenan el asesinato de 800 españoles a manos de ETA».
Para Pérez, «es importantísimo dignificar la memoria de las víctimas y por ello, y de cara al 25 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco que será el próximo año, desde el PP de Sevilla se va a pedir la instalación de un monolito, entre otras actividades y actos conmemorativos, con el objetivo de recordar a las víctimas y a los que dieron su vida por la libertad y la democracia».