El Picasso que el banquero Jaime Botín quiso sacar de España ya cuelga en el Reina Sofía
La pintura Busto de mujer joven (1906) de Pablo Picasso ya cuelga de las paredes de una de las salas de la segunda planta del Reina Sofía. La obra, que ha permanecido en los almacenes del Museo desde agosto de 2015, como depósito policial, cuando fue incautada y después del correspondiente proceso judicial, entra ahora a formar parte de la Colección convirtiéndose, además, en una de las piezas importantes de la exposición Picasso 1906 que el Museo presentará en 2023, coincidiendo con la conmemoración del 50º aniversario de la muerte del artista malagueño.
Tras un largo periplo legal, el 89 Consejo de Patrimonio Histórico celebrado el 11 de noviembre de 2021 en Menorca acuerda destinar la obra a la Colección del Reina Sofía. El ministro de Cultura y Deporte, Miguel Iceta, firmaba el 15 de noviembre la orden ministerial de asignación de la obra a este Museo donde se podrá ver a partir de ahora.
El Juzgado de lo Penal número 27 de Madrid elevó a principios de 2020 la pena impuesta al expresidente de Bankinter a tres años de presión y multa de 91,7 millones de euros por querer sacar el lienzo para venderlo en Reino Unido. La sentencia acreditaba que Botín compró la pintura de 1906 en el año 1977 y la tuvo en su casa de Madrid y en una finca de Ciudad Real. En un momento dado, contactó con la empresa de subastas Christie's para vender el cuadro en una subasta que se celebraría en febrero de 2013 en Londres.
El propio personal de la empresa le hizo saber que dada la antigüedad de la pieza, debía contar con permiso del Ministerio de Cultura para exportarla y Botín les autorizó a tramitar las correspondientes licencias haciendo constar que el cuadro estaba en Madrid y esa sería la aduana de salida.
Sin embargo, en diciembre de 2012, Patrimonio negó la autorización de exportación, "frustrando su propósito de venderla en dicha casa de subastas en Londres" debido a la excepcionalidad del cuadro, pues pertenece al período "Gósol" del artista y no hay obra semejante en territorio español. Botín fue notificado de la negativa, como también fue advertido después de que el Ministerio de Cultura emitió orden Ministerial declarando la inexportabillidad del cuadro como medida cautelar hasta la pertinente declaración del mismo como Bien de Interés Cultural.
Pero el expresidente de Bankinter, dice la sentencia, ignoró esta orden de Cultura, "pese a ser plenamente consciente" de ella y trasladó el cuadro a su goleta atracada en Valencia "con la finalidad de sacarlo de España, dando instrucciones a su capitán para que lo ocultara a las autoridades". Hizo, en palabras del juez, "caso omiso" a la prohibición.
De hecho, dos años y medio después, en junio de 2015, el Servicio Fiscal de la Guardia Civil realizó una inspección un su barco y pidió al capitán que hiciera una declaración de los bienes a bordo, pero no incluyó el cuadro, tal y como le había indicado Botín y se da por probado en la sentencia.
En julio de 2015 el barco atracó en el puerto de Calvi (Córcega, Francia), con la pintura a bordo, mientras el acusado contrató con una empresa de transportes aéreos un vuelo para el 31 de julio de 2015 para trasladarla a Ginebra (Suiza). Fueron los servicios aduaneros franceses los que, sabiendo que el exbanquero estaba tramitando un permiso de salida de Córcega, donde la goleta estaba atracada, ordenaron una inspección de la misma y localizaron el cuadro embalado en la cabina del comandante. Cuando se enteraron de que Botín tenía prohibido sacar la pintura de España, procedieron a su incautación, dado que además, el banquero estaba tramitando pasajes de avión para desplazarse con el cuadro hasta Suiza.
Gósol y el verano que marcó un antes y un después en la obra picassiana
Para la historiografía referida al artista, 1906 es un año fundamental en la producción y en la vida de Picasso: coincide con la presentación de la exposición dedicada a Henri Matisse en la galería Druet de París; el pintor descubre en el Louvre el arte íbero de Osuna y el Cerro de los Santos, y estrecha su amistad con la familia Stein. También es el año en que viaja a Gósol, localidad leridana en la que permanece alrededor de tres meses. La revolución conceptual, estética y formal que Picasso experimenta durante su estancia en dicha localidad es fundamental para comprender la revolución cubista. Los hallazgos llevados a cabo en ese momento influirán decisivamente no sólo en el Cubismo, sino también en la evolución posterior de la pintura del siglo XX, pudiendo ser considerado incluso como una de las claves del arte de nuestros días. Según los expertos, este busto y otros semejantes constituyen un precedente de la emblemática pintura Las señoritas de Aviñón (1907), pieza central del protocubismo y punto de partida del Cubismo.
El busto de Fernande Olivier
Picasso abandona en Gósol su etapa rosa para ensayar un nuevo lenguaje primitivo y antiacadémico, deliberadamente inacabado, esquemático, de contornos delineados y formas sólidas y monumentales, características que se pueden observar en Busto de mujer joven, donde retrata a Fernande Olivier, su pareja en ese momento y compañera del viaje a Gósol.
Ella le sirve de modelo en este periodo de experimentación artística y Picasso la pinta de memoria, con una cara hierática, de párpados marcados y ojos vacíos, a la manera de la estatuaria íbera del Cerro de los Santos, pero en la que se reconoce su característica melena oscura sobre los hombros.
No existe en España una obra de las características y peculiaridades de ésta, y las piezas comparables se encuentran todas ellas en museos internacionales como el Musée de l'Orangerie, París; Museum of Modern Art, Nueva York; Kimbell Art Museum, Fort Worth, Texas; The Art Institute of Chicago; o Los Angeles County Museum of Art.
De la Colección Paul Guillaume al Reina Sofía
Busto de mujer joven perteneció en su día a Paul Guillaume, figura clave del coleccionismo, la promoción y el comercio del arte en el París del primer tercio del siglo XX. Indicativo de la relevancia de la Colección Paul Guillaume es el hecho de que las piezas que la integraban, en su mayoría, se conservan actualmente en el Musée de l’Orangerie, de Paris.
El cuadro fue adquirido en 1977 a la Galería Marlborough de Londres, por Jaime Botín, quien en 2012 autoriza a Christie’s Iberica a vender la obra en una subasta en Londres.
La Secretaría de Estado de Cultura deniega la autorización al propietario para que el cuadro salga de España al haber sido considerado por La Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte, por unanimidad, bien único, inexportable, «al no existir una obra semejante en territorio español». Esta decisión quedó avalada además por un informe de una de sus vocales, en aquel momento conservadora de pintura hasta 1939 del Departamento de Colecciones del Museo Reina Sofía, quien destacó la «excepcional importancia» de la pintura, que finalmente hoy, y tras un largo recorrido por los tribunales, cuelga de las paredes del museo Reina Sofía de Madrid.
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