Rocky Balboa y los muertos que hablan
Se llama Grzegorz, pero en el barrio todos le conocen como Goyo, el polaco. Es esa magia del pueblo español que bien relatara Calabuch, película de Berlanga en la que el genio de la física George Hamilton no es más que Jorge en un pueblo levantino, un anciano muy querido que pernocta en la cárcel. Goyo, el polaco, llegó a España con alrededor de 20 años. Su padre murió varios años antes dejando un vacío de esos que acompañan toda la vida. Y sin embargo, su padre habló con él tres décadas después. Porque los muertos hablan, y todo el mundo lo sabe. “Me hubiera gustado que m ...