Djokovic hace llorar a Dimitrov y conquista su séptimo París - Bercy
Novak Djokovic ganó el primer set de la final a Grigor Dimitrov y tuvo su particular enfrentamiento con el público de París - Bercy, al que casi pedía que siguieran silbando, que eso es alimento para él, más motivación. El serbio tiene ese juego con un público que también le aplaude y le adora y que presenció como por séptima vez en su carrera ganaba el último Masters 1.000 del año tras superar al talentoso y veterano búlgaro con relativa facilidad (6-4 y 6-3).
Llegaba Dimitrov a la final (su segunda en torneos de esta categoría, después de la de Cincinnati en 2017, que ganó) con una inercia positiva, un tenis espectacular y viéndose con opciones ante el mejor jugador del mundo, que ha ido superando problemas (dolor de estómago, de espalda) durante la semana sin que nadie lograra detenerlo pese a ello. Quizá verse con esas posibilidades jugó en su contra, porque empezó algo cohibido el encuentro, en lugar de decidido, empujado por su rival en todo momento para ceder pronto el break y ya ir a remolque en el primer parcial. Djokovic estaba cometiendo errores, pero no en los momentos importantes. Cuando se vio con 0-30 respondió metiendo primeros y apagando el incendio. Cuando estaba 5-4 y saque para cerrar el parcial, Dimitrov llegó al 40-40, pero no pasó de ahí. Fue entonces cuando el serbio tuvo el enganchón con los aficionados.
También entonces el búlgaro intentó hacer más cosas, empezó a tener una estrategia, a jugar mucho con el revés cortado buscando cambios de altura que complicaran a Novak. Se metió más en el encuentro, buscó ser más agresivo, pero estuvo igual de impreciso y en cuanto vinieron malas, tembló. Con 2-2 le apretó el ganador de 24 “Grandes” y a la primera oportunidad de rotura, Dimitrov la tiró fuera sin estar forzado. Esos momentos marcaron el partido: cómo respondió cada uno a las dificultades. El búlgaro, pese a todas las batallas que tiene a sus espaldas, fue hasta inocente por momentos. Por momentos parecía que sí, pero a la hora de la verdad, no. Djokovic impone a todos, a los jóvenes y a los que no lo son. Grigor acabó el partido entre lágrimas, impotente por su pobre actuación, y el serbio le fue a consolar antes de dar el discurso del campeón.
Unos números increíbles
Ganó Djokovic y sigue aumentando unas cifras que son escandalosas: es su séptimo título en París -Bercy (2009, 2013, 2014, 2015, 2019 y 2021 fueron los otros seis, más las finales de 2018 y 2022), el Master 1.000 número 40 en su palmarés (Nadal le sigue con 36), 97 títulos en total y con ello asegura prácticamente el número uno a final de 2023. Con lograr un triunfo en la fase de grupos de las Finales ATP ya estaría, haga lo que haga Carlos Alcaraz. Djokovic ha cuidado con mimo su calendario (su objetivo son los Grand Slams) y sólo ha sufrido cinco tropiezos, la mayoría de ellas en tierra batida. Perdió con Musetti en Montecarlo, con su compatriota Lajovic en Bosnia y con Rune en Roma, pero el final de esa gira fue feliz para él con la conquista de Roland Garros; la derrota más importante fue la final de Wimbledon contra Alcaraz y en pista dura sólo ha cedido una vez (por 32 triunfos) contra Medvedev a comienzos de marzo en las semifinales de Dubái.

