Puigdemont y su pensión de siete mil pavos
El problema de España no es ni territorial, ni político, ni económico ni siquiera cultural. El problema de España, lo que equivale a decir de los españoles, es que somos tontos de capirote. No existe ningún país en el mundo que se deje estafar como nosotros. Y ahora más que nunca, porque a los estafadores amateurs que se colocaban cerca de las grandes estaciones de tren para darnos el timo de la estampita, del tocomocho o del nazareno les ha surgido una tremenda competencia: el político trilero con cargo. Trátase de aquel que niega antes de elecciones que concederá la amnistía a ...

