Un Real Madrid intermitente gana a la Juventus (1-0)
Ha perdido el Real Madrid algo de la estabilidad que mostró no hace mucho. Ahora los partidos se le complican más, porque los domina menos y porque sus buenos momentos son más intermitentes y con menos goles. Pero, a cambio, ha ganado a Vinicius y puede que si se ponen en la balanza las dos cosas, pues merezca la pena.
Al menos, contra el Getafe y una Juve con problemas, pero que nunca es menor en el Bernabéu. Será el domingo cuando Xabi Alonso y sus planes se enfrenten a una prueba que no es definitiva, pues nada lo es aún, pero que sí que es esencial para la confianza de los aficionados, agotados de los Clásicos la temporada pasada.
Entre Courtois y Güler
La pregunta es si los planes que tiene Xabi Alonso en la cabeza se ven reflejados después en el campo. A veces, sí; a veces, no. Contra la Juve fue así. Sí un rato en la primera parte y otro más largo en la segunda, cuando Güler tomó protagonismo y la pelota fue más rápido. Pero otros ratos se vio a un Madrid espeso con la pelota y bastante justito atrás. Lo bueno es que Courtois está recuperando sus mejores momentos y es un seguro de vida. Pese a su corpulencia está rápido para lanzarse al suelo y tan ágil como siempre para sacar la pierna, como le hizo a Vlahovic en la segunda parte, en una jugada en la que se plantó solo, incordiado por un desesperado, pero vital Militao. El delantero de la Juve quiso cruzar la pelota, sin pensar que las piernas de Courtois, que de por sí son enormes, se alargan todavía más cuando está iluminado.
Entre Courtois y los momentos de Güler vivió el Madrid hasta que apareció Vini en la segunda mitad. Él, y Bellingham, que cogió el rebote del poste para marcar un gol muy de hace dos años, cuando aparecía en el área de no se sabe muy bien dónde para marcar tantos decisivos. Como le pasa a el Madrid, a falta de su mejor fútbol, Bellingham puede haber recuperado su instinto de gol. Habrá que ver si compensa.
Porque una de las cuestiones que no ha terminado de resolver Xabi Alonso es qué hacer con el inglés y ya no tiene tiempo de darle más vueltas. El entrenador quiere que juegue con Güler porque es la única manera de que el equipo juegue y, a cambio, va probando futbolistas en la banda derecha, en busca de la fórmula buena para que el motor haga jugar a todo el equipo. Contra la Juventus fue Brahim el que consiguió ser titular frente al argentino Mastantuono. Rodrygo no está en esta lista porque va a jugar por la izquierda. Si juega.
Una Juve sin complejos
Le costó al Madrid funcionar, mientras que la Juve se metió en el partido muy rápido. No es la Juve que tantas veces ha visto y temido el Bernabéu, pero hay algo en este equipo, como todos los grandes, que le cambia cuando llegan acontecimientos importantes. Con muchos problemas en Italia y dentro del vestuario, la Juve se plantó en el Bernabéu con sus cinco defensas y sin complejos, que para eso tiene tanta historia detrás.
Y el Madrid no supo jugar. Como si le costase entrar en colar, fue dejando que la Juve llegara con cierta facilidad hasta el borde del área y que después fuese Courtois el que solucionase la papeleta con los tiros lejanos. El problema principal, la mala señal, es que era un Madrid algo apático también a la hora de recuperar el balón y esa era la seña de identidad del equipo. Vinicius y Mbappé pasaron de puntillas hasta que Güler dio un paso al frente y animó al resto. Hay cambió: la Juve ya sufría y el equipo de Xabi Alonso coleccionaba algunas llegadas. Le cuesta más de lo que debería hacer un gol al Madrid. Y eso le acabó pesando. Creció en la segunda mitad el equipo blanco, con más revoluciones, con Brahim buscando más el centro. Tchouameni robaba más rápidas, Carreras acertaba en vez de equivocarse y Vinicius la pedía. Atrás, Militao y Asencio corregían, también más de lo que deberían.
Era un partido abierto, sin goles, hasta que Vinicius caracoleó (aunque ya no se diga caracoleó, pero eso es lo que hizo. Y es bonito).
Se tuvo que cerrar el partido ahí. Con el gol y a otra cosa. Pero no. No cierra los partidos el Madrid, más intermitente que antes, más dependiente de Courtois en los últimos minutos. No esta bien y tampoco mal el equipo.