De atrincherarse y ponerse el casco a sacar ahora el champán: el país que se viene
La Argentina siempre sorprende. Para bien y para mal. Había mucho en juego en la elección de ayer a tal punto que su resultado fue seguido online en el mundo, con especial atención en Washington DC (el FMI y el Tesoro de EE.UU). El 7-S a la noche, los operadores financieros se pusieron el casco a sabiendas que iban a enfrentar una paliza similar a la que tuvo LLA en PBA esa jornada. Anoche, los mismos actores del mercado descorchaban champán: saben que hoy verán un "S-7" (todo al revés de lo sucedido 7 de septiembre) con una disparada en las acciones y los bonos y una fuerte caída del dólar.
¿Qué paso? No hay una sóla causa para explicar lo sucedido en la elección. En primer lugar, se dio el mismo fenómeno de la elección del 2019. Ese año, en las PASO de agosto, Alberto Fernández obtuvo una ventaja de 14 puntos, gatillando una caída histórica en el mercado. En octubre, esa diferencia se redujo a 8 puntos. Hubo un "efecto miedo" que no alcanzó igualmenmte a revertir el resultado final.
Boleta Única de Papel. (Fuente: archivo)
Ese mismo efecto se dio ayer con el "7-S": la diferencia de 14 puntos en PBA se esfumó por el miedo que generó el posible retorno del populismo al poder en la Argentina. Después entran en escena otros factores: el debut de la Boleta Única de Papel, los intendentes PJ del conurbano que no movilizaron al no tener nada en juego y la estabilización del dólar.
¿Qué se viene ahora en lo económico? En primer lugar está el efecto financiero con viento de cola para los bonos y los papeles argentinos. Se debería ver un desplome en las tasas en pesos que tan fuerte han impactado en el sector privado. El triunfo de LLA ayer es un triunfo importante también para Donald Trump y Scott Bessent: representa una lección de la importancia que tiene apoyar a países que están en peligro de caer en el socialismo y compensar la influencia de China en la región. El debate interno en Estados Unidos tras la elección ayer será otro. El dinero de los contribuyentes norteamericanos fue bien utilizado, como en México en 1995. El Tío Scott tenía razón: el que apuesta al peso, gana.
Hay muchos desafíos por delante. Los argentinos nos hemos comido muchos amagues de normalización económica. Debe LLA ahora buscar consensos para aprobar en primer lugar la reforma impositiva. El proyecto se debe presentar antes de fin de año según lo acordado con el FMI. Luego quedan por delante la modernización laboral y por si fuera poco la reforma previsional. Eternos dramas argentinos. Recuérdese que Macri ganó las elecciones del 2017 y perdió dos años después. ¿Será humilde en la victoria LLA? ¿Se volverá a cerrar y a despreciar aliados?
La oportunidad de ser una economía normal está alcance de la mano.