Así es Alejo Miranda de Larra, el senador que interrogó a Sánchez en la comisión de investigación
- Un nombre que siempre estuvo en las quinielas
- El perfil de un interrogador meticuloso
- David contra Goliat: la estrategia de Génova
- El riesgo de las caras conocidas
- De los hospitales madrileños al Senado
- Un estilo sobrio frente al foco mediático
Un nombre que siempre estuvo en las quinielas
Durante días, el Partido Popular mantuvo el misterio. ¿Quién sería el encargado de enfrentarse a Pedro Sánchez en el Senado? El nombre de Alejo Miranda de Larra (Madrid, 1981) sonaba con fuerza en las quinielas internas, pero Génova evitó confirmarlo hasta el último momento. La razón era sencilla: no querían que el foco mediático se centrara en él antes de tiempo.
Finalmente, el senador por Cuenca y portavoz adjunto del grupo popular fue quien lideró el interrogatorio al presidente del Gobierno el pasado jueves, en una de las sesiones más esperadas de la legislatura. En el PP sabían que la presión era máxima y que el objetivo estaba claro: acorralar políticamente a Sánchez en torno a la trama Koldo, el caso que salpica al PSOE por supuestas irregularidades en contratos de mascarillas durante la pandemia.
El perfil de un interrogador meticuloso
Aunque su nombre no suene familiar para el gran público, Miranda de Larra es considerado dentro del PP uno de los senadores más sólidos en la comisión de investigación. Ha protagonizado comparecencias de alto voltaje político, como las de la presidenta de Navarra, María Chivite, o el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien llegó a interpelar con una frase que se hizo viral: «¿Usted no tiene mala conciencia?».
También ha dirigido preguntas incisivas a Leire Díez y al actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, demostrando un estilo directo, rápido y muy preparado, según coinciden fuentes populares. Dentro del partido lo definen como un parlamentario con “reflejos”, “capacidad analítica” y una forma de preguntar “minuciosa y sin rodeos”.
David contra Goliat: la estrategia de Génova
En la sede del PP, la cita del pasado jueves se vivió con expectación. Muchos compararon el duelo con un “David contra Goliat” político: un senador poco conocido frente a un presidente curtido en debates televisivos. Pero esa diferencia de perfiles no preocupó a los estrategas de Feijóo. Al contrario, lo vieron como una ventaja.
Según fuentes del partido, colocar a un senador raso frente al jefe del Ejecutivo buscaba proyectar la idea de que “Sánchez solo responde cuando no tiene escapatoria”. “Fue el momento en que un parlamentario sin altavoz mediático pudo hacerle las preguntas que ni los periodistas ni el Congreso habían podido formularle”, sostienen en Génova.
Para algunos dirigentes, su bajo perfil mediático es incluso una fortaleza táctica. Evitó que la sesión se convirtiera en un pulso personal o en un debate cruzado entre pesos pesados. “Lo importante fue dejar en evidencia al presidente, no al interrogador”, resume un miembro de la dirección nacional.
El riesgo de las caras conocidas
En el PP existía cierto temor a que si el encargado del interrogatorio era una figura demasiado reconocible, el foco se desviara del caso Koldo hacia otros temas. Se llegó a barajar que el portavoz en el Senado, Javier Maroto, o el secretario general del grupo, Alfonso Serrano, asumieran el papel. Pero ambos nombres presentaban riesgos.
Un enfrentamiento protagonizado por Serrano, por ejemplo, habría terminado derivando inevitablemente en un debate sobre Isabel Díaz Ayuso y su gestión, dada la cercanía política entre ambos. Y si el papel recaía en algún senador vinculado al pasado de Mariano Rajoy, Sánchez tendría la oportunidad de reabrir el capítulo de la corrupción del PP.
Por eso, la elección de Miranda de Larra respondía a una lógica política calculada: un interlocutor firme, preparado y sin un historial mediático que desvíe la atención.
De los hospitales madrileños al Senado
Antes de su salto a la política nacional, Alejo Miranda de Larra desarrolló una intensa carrera en la administración madrileña. Durante siete años fue director general de Infraestructuras Sanitarias de la Comunidad de Madrid, donde dejó su sello en proyectos emblemáticos. Entre ellos, se le atribuye haber sido uno de los ideólogos del Hospital Isabel Zendal, el gran centro sanitario de emergencias impulsado por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso durante la pandemia.
Su experiencia técnica en la gestión pública y su conocimiento de los contratos sanitarios lo convirtieron en un perfil de especial valor para el PP en la comisión Koldo, donde el foco está precisamente en los contratos de material sanitario firmados en plena crisis del COVID-19.
Un estilo sobrio frente al foco mediático
Pese a su creciente protagonismo interno, Miranda de Larra huye del escaparate político. No es habitual verle en tertulias ni en entrevistas, y evita el exceso de exposición mediática. Sus intervenciones en el Senado destacan por un tono sobrio y argumentativo, alejado del enfrentamiento gestual o la grandilocuencia.
Ese estilo —dicen en su entorno— es justo lo que buscaba el PP para el cara a cara con Sánchez: rigurosidad, control y serenidad frente a un presidente que domina la escena y no rehúye el choque. “Alejo no grita, pero golpea con datos”, resume un senador popular.