Escribano se hace con el trofeo y Román se impone con la de Miura
Con Miura cerraba la feria de Sevilla con otra buena entrada y ese pedazo toro que salió de toriles y pegó un salto impecable para llegar al callejón. Inverosímil. Antes lo había esperado Escribano en la puerta de chiqueros. No humilló el toro y tuvo el recorrido corto, pero un pitón izquierdo con opciones. Manuel lo citó con la muleta retrasada y le acabó cogiendo el aire al natural. Cayó fea la espada.
A la puerta de toriles volvió a irse en el cuarto y hacerlo con estos toros entra dentro de la odisea. Qué miedo. Tremendo. Aunque el corazón casi nos explota en el último par en el tercio y al violín. Ahí cerrado en tablas y sin apenas espacio para la escapatoria. El Miura tuvo cosas buenas después ya en el último tercio, sobre todo por el izquierdo. En una tanda nos lo enseñó Escribano mediada la faena y ya siguió por ahí. Luego hubo otros momentos de búsqueda y discrepancias hasta que se tiró a matar en la rectitud con una belleza brutal y la estocada fue fulminante. Paseó un trofeo. El único de toda la tarde. Otro más debió llevarse Román.
«Lamparillo» fue un gran toro de Miura que embistió con alegría por ambos pitones, con repetición y entrega. Humillaba que daba gusto verlo. Y tuvo delante a un torero que se entregó a la aventura de sentirse torero sin ver la etiqueta del toro, apostó por el animal y fue generoso con él y la suerte estuvo de su parte. Emocionante faena cuajó el valenciano por ambos pitones, bueno el embroque con ese toro colocando tan bien la cara y desafiante Román cuando era necesario. Impecable de principio a fin. Rabia infinita que esa faena que había tenido se encontrara con una maldita espada roma que no quiso entrar.
El sexto fue toro difícil, como lo había sido el quinto y contuvimos la respiración porque se la jugó en cada muletazos. Fue capaz de echar la moneda el aire. La seriedad del toro al pasar por allí era tremenda, ágil de cuello y violento. El valor de Román, contrastado, volvió a quedar en evidencia en esta plaza. Se tiró con la espada y esta vez sí entró el acero.
Una tortura fue la portagayola de Pepe Moral. Lo que tuvo que aguantar para pegársela. Y lo volvió a hacer porque salió un sobrero de casi 700 kilos al que se hartó a pegar verónicas. Tuvo algunas tandas potables por el derecho (antes de que desarrollara) y ni uno al natural. Moral tiró de oficio para sacarle lo que tenía y anduvo con menos tino con la espada.
Un trago fue el quinto con el que Francisco Romero anduvo cumbre en el tercio de varas. Cortó en banderillas y en la muleta era un criminal. Difícil estar delante.
Ficha del festejo
SEVILLA. Última de la Feria de Abril. Toros de Miura. El 1º, se deja por el zurdo con sus desafíos; 2º, manejable por el derecho con escasa duración imposible el zurdo; 3º, buen toro; 4º, bueno por el zurdo; 5º, peligroso; 6º, peligroso. Casi lleno en los tendidos.
Manuel Escribano, de verde manzana y oro, estocada trasera y baja (saludos); estocada (oreja).
Pepe Moral, de blanco y plata, pinchazo, estocada tendida (silencio); pinchazo, estocada (silencio).
Román, de cielo y oro, dos pinchazos, estocada caída y perpendicular (saludos); estocada ( saludos).

