Advierten a los marroquíes de que no se dejen engañar por los que les prometen que la regularización en España no trae más que beneficios
Advierten en Marruecos a los que tengan idea de embarcarse ahora en pateras hacia España para participar en el proceso de regularización (lo que sería ilegaal ya que no llevarían el tiempo necesario en nuestro país) que quienes les hacen estas propuestas realizan "una retórica engañosa" y que es la misma que llevó a cientos de jóvenes a arriesgar sus vidas en "barcos de la muerte" por sumas exorbitantes de dinero, para luego terminar en "la indigencia y llenos de amargo arrepentimiento".Este llamamiento hace sospechar de que se están urdiendo procesos de fraude en torno a dichas regularización.
Según un artículo periodístico, los permisos de residencia en Europa no son un "símbolo de honor", sino un estatus legal precario sujeto a estrictas condiciones. "Jugar con la mente de los jóvenes y venderles falsas ilusiones no es más que una flagrante explotación del sufrimiento real. Esto exige que los inmigrantes y quienes aspiran a hacerlo comprendan los límites de la ley tal como son, sin dejarse influir por titulares que venden ilusiones y se aprovechan de las tragedias ajenas".
En medio de la avalancha de vídeos y titulares sensacionalistas que circulan en las redes sociales sobre la regularización del estatus de los inmigrantes en España, han surgido voces en los medios de comunicación que abogan por un enfoque realista y prudente de este procedimiento administrativo, dejando de lado el lenguaje exagerado y sensacionalista empleado por algunos creadores de contenido.
Según el periodista Ali Kouraji, quien publicó en su página oficial, la mayoría de las nacionalidades están abordando este tema con conciencia y responsabilidad, a diferencia de algunos marroquíes que han convertido el proceso en un espectáculo diario, engañando a la gente haciéndoles creer que se trata de un gran avance.
Explicó que la realidad es más simple: se trata de un trámite administrativo temporal, válido solo por un año, que obliga a los inmigrantes a una ardua carrera por encontrar un contrato laboral que les garantice la continuidad de su empleo, muy alejado de la imagen del "paraíso prometido" que se promociona.