El "no me consta" de Sáenz de Santamaría deja "Kitchen" en vía muerta
La «ignorancia» de [[LINK:INTERNO|||Article|||69ef390a3ace190007a7647c|||Soraya Saénz de Santamaría dejó este lunes la «Operación Kitchen»]] en punto muerto. Porque, pese a la importancia de su relato dado su enorme peso político, la que fuera vicepresidenta del Gobierno durante el despliegue de la presunta trama parapolicial contra el extesorero del PP Luis Bárcenas no aportó mayor dato que un «no recuerdo» o un «no tengo conocimiento».
Según dijo la exministra en la undécima sesión de la vista oral, que fue a velocidad de vértigo –concluyeron en apenas hora y media las cuatro testificales previstas– ni tuvo conocimiento del presunto espionaje contra Bárcenas ni supo si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) participó o no en el operativo, ni tampoco en la investigación al comisario y acusado en la causa José Manuel Villarejo.
«No tengo ninguna constancia de ninguna operación durante mi época en el Gobierno», detalló en referencia a que no supo tampoco que algunos policías se pudieran haber apoderado de información del extesorero en aquel periodo.
Entre tanto desconocimiento, Soraya Sáenz de Santamaría también explicó que dentro del partido nunca hubo una intranquilidad con respecto a las informaciones que copaban las portadas de los periódicos –la «trama Gürtel» o los llamados «papeles de Bárcenas». Y que, por eso, nunca adoptó un enfoque o estrategia a seguir en las ruedas de prensa del Gobierno como portavoz del Ejecutivo.
En cualquier caso, la que fuera mano derecha del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, no se salió del patrón que han seguido todos los altos cargos del PP en las sesiones del juicio: nadie sabía nada ni nadie conocía nada. Es más, ensalzó las declaraciones del entonces Jefe del Ejecutivo cuando afirmó que «lo que haya dicho el señor Rajoy, bien dicho está».
Ese vacío de conocimiento en la cúpula del Gobierno encontró su contraste en las palabras del hijo de Bárcenas, Guillermo, que declaró previamente, y que reconoció que su padre le había hablado de unas grabaciones que guardaba de Mariano Rajoy. «Yo nunca he escuchado ninguna grabación. Del detalle no me acuerdo bien, pero era algo de la contabilidad del partido», explicó en línea con la testifical que ejecutó su padre hace una semana.
El también vocalista del grupo Taburete relató cómo vivió él la vorágine de acontecimientos que surgieron tras la entrada en prisión de su padre. «A mí me intentaron dejar bastante al margen de todo. Solo sabía un poco de lo que me comentaba mi padre (...). Recuerdo ir en el coche y ver motoristas que pensábamos que eran periodistas, y que llevaban una cámara en el casco», contó en referencia a los supuestos seguimientos que sufrió la familia.
Sin embargo, el relato de su declaración cogió mayor forma cuando habló del exchófer de su padre y acusado en la causa, Sergio Ríos, que habría participado en la red intercambiando información del extesorero a cambio de 2.000 euros mensuales.
Según explicó, notó un cambio de actitud en Ríos y dejaron de confiar en sus servicios a raíz del intento de secuestro que sufrió su madre, Rosalía Iglesias, con un individuo haciéndose pasar por cura y a punta de pistola en octubre de 2013. Para Guillermo todo «olió bastante mal desde el primer momento».
Según detalló, ese día Sergio Ríos no trabajaba y le extrañó que llegara tan rápido a su casa. «Dijo que su mujer estaba en la peluquería y que, por eso, estaba allí cerca. También vinieron unos 15 policías, que no sé si es lo normal en estos casos».
El hijo del extesorero concluyó su testifical con un «recado» al Gobierno de Rajoy. Según dijo, a su juicio hubo una «orden» para hacerle la vida imposible a su padre durante su estancia en Soto del Real porque son instituciones que dependen del Ejecutivo. «Le hicieron la vida imposible. Fue un acoso y derribo», explicó.