Abascal explota tras las críticas del PP por los duros insultos a Sánchez: “No le estamos insultando, le estamos definiendo”
La tensión entre Vox y el Partido Popular volvió a dispararse después de que Santiago Abascal respondiera con dureza a los reproches del PP por su escalada verbal contra Pedro Sánchez.
Según difunden varios medios, el líder de Vox defendió que llamar al presidente del Gobierno “mafioso” o “criminal” no constituye un insulto, sino una “definición”. La frase llegó tras días de polémica por los ataques personales que Abascal ha dirigido a Sánchez en distintos actos públicos.
El contexto inmediato es la cadena de descalificaciones que el líder de Vox ha lanzado en plena campaña andaluza. En un mitin en Jaén, Abascal llegó a llamar a Sánchez “chulo de putas”, justo después de que parte del público coreara “Pedro Sánchez, hijo de puta”.
Estas expresiones provocaron una oleada de críticas desde el PSOE y también desde el PP, que pidió rebajar el tono y calificó de “inaceptable” el nivel de agresividad verbal.
La reacción de Abascal fue inmediata: acusó al PP de “defender” al presidente del Gobierno y de “comprar el marco de la izquierda”, en referencia a las declaraciones de dirigentes populares que habían censurado sus palabras.
La tensión se amplificó cuando desde el entorno del PSOE, figuras como Óscar López calificaron los insultos de Abascal como “propios de la ultraderecha”, reprochando además al PP que “se ponga de perfil” ante este tipo de ataques.
El choque se produce en un momento en el que Vox intenta reforzar su discurso más duro contra Sánchez, al que Abascal ha acusado también de ser “la X de la corrupción” y de querer “robar las elecciones de 2027”, en un mitin en Dos Hermanas.
El PP, por su parte, trata de marcar distancia con la escalada verbal sin romper del todo los puentes con Vox en los territorios donde gobiernan juntos.
Sin embargo, las críticas internas a Abascal han desencadenado una respuesta frontal del líder de Vox, que acusa a los populares de “blanquear” al presidente del Gobierno y de “asumir el marco” del PSOE.
El episodio confirma la creciente fractura entre ambas formaciones en plena precampaña andaluza, con Vox apostando por un discurso cada vez más agresivo y el PP intentando mantener una imagen institucional mientras evita un choque total con su socio potencial.