Doble tributación en Centroamérica: el muro fiscal que ahuyenta la inversión
Centroamérica abrió sus mercados al comercio de bienes con el DR-CAFTA, pero dejó pendiente la integración fiscal. Esa brecha reapareció en el evento “Triángulo de las oportunidades: México, Centroamérica y Colombia”, organizado por firmas miembro de Praxity Alliance. Cada frontera activa retenciones que erosionan márgenes, encarecen servicios y reducen el atractivo inversor. El capital tributa dos veces.
Un archipiélago fiscal que se cobra entre vecinos
El inversionista mira la región como un solo mercado, pero recibe un archipiélago fiscal de sistemas que se cobran entre sí. Cuando una empresa guatemalteca factura un servicio a un vecino, sufre retención en destino y vuelve a pagar en origen. Esa es la doble tributación que asfixia operaciones regionales.
Eduardo Núñez Duarte, socio de la consultora NDA, enfatiza que “ese impuesto se queda allá como gasto”. No genera crédito fiscal y, encima, el ISR local se paga sobre el 100 % de lo facturado.
El golpe es especialmente duro para tecnología, software y tercerización, donde los márgenes son delgados. Una retención de 20 % saca a la empresa de competencia antes de discutir precio, talento o calidad del servicio. La consecuencia operativa lleva a que muchas compañías abran sociedades en cada país solo para evitar el bocado fiscal.
Cómo se siente el costo en la propuesta comercial
La doble tributación no aparece en un tratado, sino en la propuesta comercial. El profesional o empresa que cobra desde otro país recibe una retención inmediata y, además, paga impuesto en su jurisdicción. Para sostener margen, debe subir precio o absorber el costo. Cualquier camino erosiona la competitividad regional.
Carlos Méndez, socio fundador de Olistica Business Partners en El Salvador, lo resume directo. “Nos matan las retenciones”, afirma. Su firma ha visto pérdidas cercanas al 12 % de utilidad bruta en consolidaciones multinacionales latinoamericanas. Méndez agrega que muchos clientes regionales terminan abriendo compañías locales solo para no perder ese bocado fiscal.
En Honduras, según Josué Corrales, socio director de Rogel y Asociados, las retenciones llegan al 25 % para personas jurídicas y al 10 % para independientes. Lucía Vargas, socia de Impuestos en Costa Rica de JA Del Río, advierte sobre el caso del régimen de zonas francas, “la gallinita de los huevos de oro” del país. El 100 % de exención por ocho años se opaca cuando un país vecino retiene sobre cada pago al exportador costarricense.
El gradiente regional de convenios vigentes
Mientras Panamá y México construyen redes amplias de convenios para evitar la doble imposición (CDI), Centroamérica sigue rezagada. La asimetría no solo encarece operaciones, sino que define quién captura IED, nearshoring o back office.
Según PwC, Panamá tiene 17 CDI vigentes; Costa Rica, cuatro —España, Alemania, México y Emiratos Árabes Unidos—; República Dominicana, dos; y El Salvador, uno. Guatemala, Honduras y Nicaragua no tienen convenios vigentes.
Alfredo Palacios, socio líder de Impuestos Internacionales en JA Del Río, aporta el contraste mexicano. México suma más de 60 tratados firmados. “Siempre hay un diferencial que vamos a perder”, advierte sobre el costo del acreditamiento.
Félix Espíritu, CEO de Fintax Consulting en República Dominicana, agrega que tener convenios no basta si no son con los socios reales. Su país tiene tratados con Canadá y España, pero el grueso transaccional ocurre con vecinos.
El caso Guatemala-México y los números que faltan discutir
El acuerdo para evitar la doble tributación (ADT) entre Guatemala y México se firmó en 2015 bajo el modelo OCDE, pero sigue sin entrar en vigor. La parte mexicana ya cumplió su trámite legislativo. Del lado guatemalteco, la ratificación sigue pendiente, según un informe de Hogan Lovells y Fundesa.
Ese estudio desmonta el argumento del sacrificio fiscal. La SAT estimó la pérdida en GTQ 1358M, pero el cálculo incluía impuestos de empresas guatemaltecas con capital mexicano que seguirían tributando localmente.
La estimación corregida ubica el sacrificio máximo en GTQ 164M, sin contar el impacto positivo sobre IED. Estudios sobre el ADT con México estiman que su ratificación elevaría la inversión hasta un 246.7 % en 2025.
Lo que sigue para la región
El paralelismo con DR-CAFTA está sobre la mesa y, en Guatemala, el tema entró en la agenda pública. La ministra de Economía, Gabriela García, calificó al convenio de doble tributación como “una herramienta clave” para atraer inversión extranjera directa. “Tenemos que asegurarnos de que no pagan doble”, subrayó en octubre pasado. El MINECO trabaja en el acuerdo con Cancillería, Finanzas y SAT.
Méndez lo aterriza con una analogía. “Tenemos un CAFTA, hagamos lo mismo con retenciones”, propone. Si el comercio se integró, los servicios profesionales necesitan reglas equivalentes, no para borrar impuestos, sino para evitar cobros duplicados.
Montserrat Colín, socia de Impuestos Internacionales en México de JA Del Río, sugiere un orden de prioridades. “Primero los negocios, después los impuestos”, afirma. Núñez Duarte completa el argumento. La recaudación que hoy se defiende vía retenciones podría volver multiplicada en inversión, empleo, IVA y consumo interno.

