La Jornada Psyche aborda la salud mental desde una visión más humana e integral
La salud mental necesita una aproximación más amplia, transversal y humana que la estrictamente clínica o que se centra únicamente en el cerebro. Ésta ha sido una de las principales conclusiones de la jornada «Psyche. Equilibrio mente y cuerpo en la neurociencia», celebrada este jueves en el Auditorio del Campus de Acciona en Madrid de la mano de TANE Philanthropy y María Entrecanales.
El encuentro ha reunido a cuatro voces internacionales de referencia –Nazareth Castellanos, Johann Hari, Diana de Arias y Adam Gazzaley– para reflexionar sobre el malestar contemporáneo desde perspectivas complementarias: la neurociencia, la tecnología, la rehabilitación cognitiva, la prevención y el análisis social. El acto ha estado presentado y moderado por Anne Igartiburu.
La jornada partió de la idea de abrir un espacio de diálogo sobre el bienestar mental en un momento en el que la salud emocional se ha convertido en una preocupación central para millones de personas, con cifras nunca antes vistas en nuestro país de depresión o ansiedad, según explico María Entrecanales. Recordó que una de cada ocho personas tiene problemas de salud mental, según la OMS, y que más del 50% de la población enfrentará un problema de estas características a lo largo de la vida.
El objetivo del acto, añadió, es traer a la mesa temas que preocupan, aunque la meta final que se persigue es vivir mejor como colectivo mediante la reflexión y el debate, explicó.
Lejos de abordar el sufrimiento psicológico solo desde el punto de vista de la medicalización o el diagnóstico clínico, Psyche ha propuesto una reflexión más amplia sobre las condiciones de vida, los hábitos cotidianos, la conexión social, el impacto de la tecnología y la relación entre cuerpo y mente.
A lo largo del encuentro, los cuatro ponentes coincidieron en una idea compartida: comprender la salud mental exige incorporar factores físicos, sociales, cognitivos y emocionales. La prevención, el conocimiento del cuerpo, la atención al entorno y el fortalecimiento de los vínculos aparecieron como elementos clave para afrontar los desafíos psicológicos de nuestro tiempo.
El primero de los ponentes fue el autor y periodista británico Johann Hari, quien explicó que la actual crisis global de la atención obedece a varias causas (como la tecnología, la falta de sueño, una mala alimentación o la contaminación), y detalló las consecuencias que tiene para la salud mental, el rendimiento e incluso la democracia, ya que la amplificación de contenidos negativos reduce la atención colectiva y potencia la polarización.
Hari propuso además medidas para recuperar la atención. A nivel individual, propuso defensas personales (como la K-Safe , una caja-plástico con dial que bloquea físicamente el teléfono de 5 minutos hasta 1 día) o una «Phone jail familiar», que propone dejar los móviles fuera de la habitación para recuperar la presencia entre los miembros. A nivel colectivo recordó la prohibición de redes sociales en varios países a los menores, como Australia, o sentencias recientes en EEUU contra las grandes empresas tecnológicas.
Nazareth Castellanos, física teórica, neurocientífica y divulgadora, hizo una breve exposición sobre cómo los órganos viscerales (intestino, estómago, respiración y corazón) interactúan causalmente con el cerebro y cómo esa relación puede usarse en medicina preventiva y en intervenciones (como el ejercicio, la respiración, la práctica de la compasión hacia los demás o la danza) para mejorar la salud mental.
La neurocientífica defendió una visión preventiva del bienestar psicológico basada en el conocimiento del cuerpo y en la incorporación de hábitos saludables en la vida cotidiana. Para Castellanos, cuidar la mente implica aprender a escuchar y comprender el funcionamiento del organismo.
El neurocientífico Adam Gazzaley centró su intervención en las consecuencias cognitivas de la hiperconectividad y la sobrecarga digital. Fundador y director ejecutivo de Neuroscape, en la Universidad de California en San Francisco, Gazzaley definió el momento actual como una auténtica «crisis de la cognición». Sin embargo, el neurocientífico evitó plantear una visión catastrofista de la tecnología. A su juicio, las herramientas digitales no son enemigas por naturaleza, sino instrumentos cuyo impacto depende del uso que se haga de ellas. Del mismo modo que pueden alimentar la distracción y el agotamiento mental, también pueden convertirse en herramientas eficaces para evaluar, proteger y mejorar las capacidades cognitivas.
Sin dejar de lado la medicina convencional, presentó las líneas de investigación desarrolladas en Neuroscape, centradas en el diseño de tecnologías personalizadas y adaptativas capaces de responder a las necesidades específicas de cada individuo. Videojuegos terapéuticos, medicina digital y sistemas basados en datos forman parte de una nueva generación de herramientas orientadas a reforzar funciones cognitivas y mejorar el bienestar mental.
La intervención más emotiva y personal llegó de la mano de Diana de Arias, creadora de Decedario y finalista del Premio Princesa de Girona Social 2026. Su testimonio combinó experiencia vital, innovación social y rehabilitación cognitiva. De Arias relató cómo, tras sufrir un ictus a los 23 años, tuvo que reaprender funciones básicas como leer, escribir, hablar o comer. A partir de ese proceso de recuperación nació Decedario, una metodología que une juego, diseño y evidencia científica para estimular capacidades cognitivas relacionadas con la atención, la memoria o el lenguaje.
Durante su intervención, defendió que la discapacidad y la rehabilitación no deben entenderse únicamente desde los límites o las carencias, sino también como espacios desde los que pueden surgir innovación, aprendizaje y transformación social.
Las intervenciones de Castellanos, Hari, Gazzaley y De Arias terminaron trazando una visión amplia y multidisciplinar del bienestar mental. En esta edición de Psyche el mensaje final fue claro: cuidar la mente exige mirar mucho más allá del síntoma y comprender de forma integral las condiciones que configuran la vida humana en el siglo XXI.

