La Seguridad Social fija las reglas: así es como puedes jubilarte en 2026 si tienes entre 61 y 63 años en estos casos
La pensión media de jubilación en España se sitúa en torno a los 1.569,7 euros mensuales, una cuantía que se coloca casi un 15% por encima de la pensión media total del sistema, que alcanza aproximadamente los 1.368,4 euros. Estas cifras reflejan la importancia del gasto en prestaciones de jubilación dentro de la Seguridad Social, que continúa siendo la partida más relevante del sistema público de pensiones. En este contexto, la edad de jubilación ordinaria en 2026 se sitúa en torno a los 66 años y 10 meses para quienes no hayan alcanzado el periodo mínimo de cotización exigido por la normativa vigente.
No obstante, es preciso recalcar que el acceso a la jubilación depende directamente de los años cotizados, ya que quienes acreditan carreras laborales largas pueden retirarse a los 65 años, siempre que cumplan el requisito de haber cotizado al menos 38 años y tres meses. El resto de trabajadores debe esperar hasta la edad ordinaria establecida, que sigue aumentando de forma progresiva como parte de la reforma del sistema de pensiones. Este diseño busca equilibrar la sostenibilidad del sistema público en un contexto de envejecimiento de la población y mayor esperanza de vida.
La jubilación anticipada y todo lo que supone
En este marco general, la Seguridad Social establece distintas vías de jubilación anticipada entre los 61 y los 63 años, cada una con requisitos muy específicos. La jubilación a los 61 años es de carácter involuntario y se reserva para trabajadores despedidos por causas ajenas a su voluntad, siempre que acrediten al menos 38 años y 3 meses cotizados, con un mínimo de 33 años efectivamente trabajados. Además, es necesario haber estado inscrito como demandante de empleo durante al menos seis meses antes de la solicitud y disponer de documentación que acredite la extinción del contrato, como la indemnización por despido.
En su modalidad voluntaria, se permite el retiro a partir de los 62 años y 10 meses, mientras que la jubilación parcial exige al menos 33 años cotizados, seis años de antigüedad en la empresa y la existencia obligatoria de un contrato de relevo. Finalmente, la jubilación a los 63 años requiere una carrera de cotización más sólida, con al menos 38 años y 3 meses cotizados y 35 años efectivos, además de que la pensión resultante supere la mínima tras aplicar los coeficientes reductores, junto con la obligación de no percibir otras pensiones incompatibles y presentar la solicitud en plazo.
Las penalizaciones por jubilarte antes de tiempo
El sistema de jubilación anticipada implica una penalización económica mediante la aplicación de coeficientes reductores que disminuyen de forma permanente la pensión. Estas reducciones varían en función del número de meses o años de adelanto respecto a la edad ordinaria y pueden oscilar aproximadamente entre un 2,8% y más de un 21%. Cuanto mayor es el adelanto en la jubilación, mayor es la reducción aplicada, lo que convierte esta modalidad en una opción con un impacto económico significativo a largo plazo.
Los requisitos fundamentales para acceder a este derecho
Además de los requisitos de edad y cotización, la normativa exige que el trabajador se encuentre en situación legal de alta o asimilada y haya cotizado un mínimo dentro de los últimos años previos a la jubilación. La Seguridad Social justifica estas condiciones en la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, evitando retiros demasiado tempranos y asegurando que las prestaciones se correspondan con carreras laborales suficientemente extensas. De este modo, el acceso a la jubilación anticipada queda restringido a supuestos concretos y claramente regulados.
¿Cuál será la edad de jubilación ordinaria para 2027?
De cara a 2027, la edad de jubilación ordinaria seguirá aumentando como parte del calendario progresivo establecido por la Ley 27/2011, de 1 de agosto. En ese año, se fijará en 67 años para quienes no hayan alcanzado el periodo mínimo de cotización de 38 años y seis meses exigido por la normativa. Este incremento forma parte del proceso gradual de adaptación del sistema de pensiones, cuyo objetivo es garantizar su viabilidad futura en un escenario de mayor esperanza de vida y presión demográfica creciente.