Barrabés niega que se reuniese con Begoña Gómez en Moncloa para "la venta de influencias"
El empresario Juan Carlos Barrabés quiere que la Audiencia Provincial de Madrid anule la decisión del juez Juan Carlos Peinado de abocarle -junto a Begoña Gómez y la asesora de Moncloa Cristina Álvarez- a un juicio con jurado y acuerde el archivo de la causa respecto a él.
Con esa intención, ha presentado un recurso de apelación en el que tacha de "insólitos, extravagantes y francamente alarmantes" los argumentos del instructor para sostener que la esposa del presidente del Gobierno incurrió en tráfico de influencias al avalarle por carta en dos adjudicaciones públicas.
Asimismo, reprocha al magistrado que haya adoptado esa resolución "basándose exclusivamente en unos hechos" que investiga la Fiscalía Europea (al haberse nutrido los contratos que se le adjudicaron, avalados por la esposa de Pedro Sánchez, de fondos comunitarios), e "ignorando por completo" el resultado de la instrucción, pues defiende que "que no se ha practicado ninguna otra diligencia de investigación que permita sustentar el más mínimo elemento incriminatorio para adoptar la decisión".
Su abogado, Javier Sánchez-Junco, sostiene que no solo no existen indicios de tráfico de influencias y corrupción en los negocios respecto al empresario, sino que "los hechos narrados en el auto tampoco son constitutivos de ilícito alguno".
"No sabemos quién recibe, solicita o admite"
Para el letrado, la imputación del delito de corrupción en los negocios "se solapa con la del tráfico de influencias", pues entiende que se trata de los "mismos hechos" y de "una calificación jurídica alternativa".
"No sabemos quién recibe, solicita o admite, directa o indirectamente, para sí o para un tercero, un beneficio o ventaja de cualquier naturaleza", destaca.
Al mismo tiempo, señala que la resolución de Peinado "no identifica qué acto constatable" de Barrabés encaja en las conductas que se persiguen, "si fue él quien habría solicitado o quien habría dado". Esa "indefinición tan acentuada", se queja, "nos impide entablar una estrategia de defensa".
El auto impugnado, asegura, "pivota exclusivamente sobre la presencia de una carta de apoyo" firmada por Begoña Gómez en dos expedientes de contratación de Red.es, algo que -reitera- está investigando la Fiscalía Europea y que debería quedar fuera del objeto del procedimiento.
No hubo "presión moral" en los contratos
La defensa de Barrabés cree que tampoco existe fundamento para sostener la comisión de un delito de tráfico de influencias. "No hay diligencia de investigación en la causa que permita apuntar desde una posición objetiva a que medió una promesa u oferta para influir" en favor del empresario en las adjudicaciones bajo sospecha.
Peinado, insiste, "no señala quién ofreció qué a quién", sosteniendo solo su conclusión en que la esposa de Sánchez "promovió reuniones en el Palacio de la Moncloa". "Pero, ante el desconocimiento de qué extremos se trataron en esas reuniones, por no asumir las explicaciones dadas sobre su contenido, no puede presumirse que fue la venta de influencias, porque no está corroborado por ningún otro indicio".
"No consta sobre qué persona o personas, ni de qué institución pública, habría recaído la influencia" de Begoña Gómez -añade- "entendida como presión moral para adjudicar a dedo contratos públicos".
Además, al letrado le llama la atención que "una parte sustancial de las adjudicaciones investigadas se produjeron bajo el mandato de gobiernos de signo político distinto al del PSOE".
Una mera "conjetura"
La defensa del empresario incide en que "es imposible que se pueda sostener" que Begoña Gómez "ha ejercido una influencia sobre funcionarios o autoridades del Consejo Superior de Deportes, del Ayuntamiento de Madrid o de Red.es, cuando ni siquiera se ha tomado declaración a nadie de esos entes y empresas públicas". Se trata, dice, de una mera "conjetura".
En su opinión, "no existe evidencia alguna que acredite que la evolución económica de las empresas del grupo Barrabés guarda relación alguna con haber conocido a Begoña Gómez". Ni su cliente ni ninguna de sus empresas, pone de relieve, "colaboró económicamente en la cátedra" de Transformación Social Competitiva que codirigió la esposa de Sánchez en la Universidad Complutense. Y también niega que las empresas colaboradoras del máster haya dado "proyección" a las sociedades de Barrabés como consecuencia de esa cátedra extraordinaria en la que, insiste, "nunca se participó en la financiación" y cuya existencia "era completamente desconocida para él".