La ansiedad laboral no sale gratis: los trabajadores afectados sufren pérdidas de hasta 1.000 euros anuales
A nadie le gusta trabajar, pero hay en ocasiones en las que es especialmente difícil hacerlo. Los problemas personales afectan directamente al desempeño diario. Los problemas pueden ser de cualquier tipo, pero uno de los aspectos más importantes a trabajar en el día a día es el mental. La ansiedad se ha consolidado como uno de los principales problemas de salud mental entre la población activa en España. Esta enfermedad tiene un impacto directo en el bienestar de los trabajadores, pero también en el desempeño profesional y la estabilidad económica.
Mayo es el Mes de la Concienciación sobre la Salud Mental, y ante el aumento de indicadores de malestar emocional en el ámbito laboral, Unobravo, el servicio de psicología online líder en Europa, junto a Dynata, el mayor proveedor de datos propios a nivel mundial, ha llevado a cabo un estudio sobre ansiedad en población activa en España. Los resultados revelan la magnitud de un fenómeno cada vez más habitual y frecuentemente relacionado con factores del entorno laboral.
La ansiedad: un problema muy extendido
En la sociedad actual es habitual escuchar hablar sobre ansiedad, pero en ocasiones se cree que es algo puntual, pero es todo lo contrario. El informe desvela que un 88% de los trabajadores en España ha experimentado episodios de ansiedad en el último año. Esta situación también está relacionada con el ámbito profesional según los participantes, ya que un 80% reconoce que está directamente relacionada con el trabajo, frente a sólo un 8% que desvincula la ansiedad de su entorno laboral. Uno de cada cuatro trabajadores (25%) sufre ansiedad frecuente relacionada con su trabajo, y un 58% de forma ocasional.
La ansiedad también refleja una clara brecha generacional: los trabajadores más jóvenes, especialmente entre 18 y 35 años, muestran niveles de ansiedad significativamente superiores a la media en la mayoría de los indicadores evaluados, mientras que en el extremo opuesto, los trabajadores de entre 55 y 60 años registran una incidencia notablemente menor.
Las bajas, cada vez más habituales
Sufrir ansiedad tiene consecuencias directas en el trabajo. Un 21% de los trabajadores ha solicitado una baja laboral en el último año por motivos de salud mental, mientras que otro 26% indica haberlo considerado pero no haberlo solicitado. Entre las principales razones reportadas para no solicitar la baja destacan el miedo a posibles repercusiones laborales (36%), el impacto económico que puede suponer (29%) y la presión del entorno (16%). La necesidad económica y mental no siempre va de la mano.
"Estos datos sugieren que la ansiedad ha dejado de ser un fenómeno puntual para consolidarse como una problemática frecuente en el entorno laboral", asegura Francisco Rivera, Manager Clínico de Unobravo en España. El especialista analiza la situación actual: "Que la mayoría de personas perciban una relación con su trabajo y que muchos no soliciten la baja pese al malestar que refieren, puede reflejar la presencia de estigma y miedo a las consecuencias profesionales y económicas".
No pedir la baja cuando se necesita tiene consecuencias directas: "Esto puede contribuir a que muchas personas continúen en situaciones de alto malestar emocional o síntomas persistentes de ansiedad, lo que a medio plazo puede agravar su salud mental".
Las consecuencias de la ansiedad: así afecta a los españoles
La mente es importante, pero el bolsillo también y muchas familias se ven obligadas a priorizar lo segundo pese a los problemas que puedan sufrir. El estudio Muestra el impacto económico directo de la ansiedad: uno de cada tres trabajadores afirma haber sufrido una reducción de ingresos como consecuencia de estos episodios. Entre quienes han experimentado esta pérdida, el impacto económico es variable, siendo el rango más habitual entre 300€ y 1.000 por año.
Esto puede deberse a varios condicionantes: esta situación está asociada a bajas laborales (13%), aunque también puede deberse a la pérdida de oportunidades profesionales (10%) o reducción de jornada (9%). El impacto económico es variable, pero puede alcanzar hasta los 1.000 euros por año.
El problema no está solo en las pérdidas económicas, también en el gasto para solventar el problema de ansiedad, algo que no debería ser lo principal para Francisco Rivera: "Que el principal motivo para interrumpir o espaciar la terapia sea económico pone de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en el acceso a la salud mental. La terapia no debería percibirse como un lujo, sino como una herramienta básica para el bienestar y la prevención en salud mental". La ansiedad también lleva a peores hábitos y peores decisiones en el día a día, una mezcla que resulta fatal para los trabajadores.