La nuclear desafía el calendario de cierre: genera el 19% de toda la electricidad
La energía nuclear reforzó su posición como pilar del sistema eléctrico español, según los datos extraídos en el informe anual de 2025 del Foro Nuclear. El documento muestra un escenario en el que las siete centrales operativas del país no solo mantienen su peso en el mix eléctrico, sino que refuerzan su posición como una de las principales herramientas para garantizar suministro estable, reducir emisiones y sostener la competitividad industrial en plena transición energética.
España cuenta actualmente con siete reactores en funcionamiento -Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Trillo y Vandellós II- distribuidos en cinco emplazamientos. Durante 2025 produjeron 51.846 GWh netos, lo que equivale al 19,05% de toda la electricidad generada en España, pese a representar únicamente el 5,21% de la potencia instalada nacional.
Este dato es uno de los principales argumentos del sector para defender la continuidad de las centrales más allá del calendario de cierre pactado entre las eléctricas y el Gobierno en 2019. Según el informe, la nuclear aportó además el 25,56% de toda la electricidad libre de emisiones producida en España, consolidándose como una fuente estratégica para cumplir los objetivos climáticos.
La presidenta de Foro Nuclear, Marta Ugalde, asegura en la carta que abre el documento que "la operación prolongada no es solo una opción viable, es una decisión estratégica y segura".
Ugalde reclama que España siga la senda internacional y extienda la vida útil de sus reactores, como ya ocurre en países como Estados Unidos, donde veinte unidades cuentan con autorización para operar hasta los 80 años.
El gran frente abierto está en la central de Almaraz. El 30 de octubre de 2025, la Junta de Administradores y la Asamblea de Socios de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo solicitaron formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica modificar la autorización vigente para extender la operación de los dos reactores extremeños hasta junio de 2030.
La petición supone un desafío al calendario pactado en 2019, que contempla el apagón escalonado de todas las centrales españolas entre 2027 y 2035. Según ese cronograma, Almaraz I debería cerrar en 2027 y Almaraz II en 2028; Ascó I y Cofrentes lo harían en 2030; Ascó II en 2032; y Vandellós II y Trillo en 2035.
Foro Nuclear sostiene que España es una excepción internacional. El informe asegura que ningún otro país con centrales en operación contempla abandonar completamente esta tecnología y recuerda que 142 reactores en 15 países ya tienen licencias para funcionar durante al menos 60 años.
El sector utiliza además el contexto internacional como respaldo a su discurso. En 2025 había 413 reactores operativos en 31 países y otros 70 en construcción. China lidera la expansión nuclear global.
El informe también destaca el cambio de percepción política y financiera hacia la energía nuclear. El Banco Mundial ha levantado su histórica prohibición a financiar proyectos nucleares y 38 países respaldan ya el compromiso de triplicar la capacidad nuclear mundial antes de 2050. La Agencia Internacional de la Energía considera que el sector está entrando en una "nueva era", impulsada por la necesidad de garantizar seguridad energética y reducir emisiones.
En Europa, el debate ha adquirido un fuerte componente geopolítico tras la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania y la volatilidad del gas. El informe recoge que la Comisión Europea considera "un error estratégico" el cierre anticipado de centrales nucleares y subraya el valor de esta tecnología para asegurar precios competitivos y autonomía energética.
La industria nuclear española insiste además en el impacto económico y laboral del sector. Las empresas vinculadas a esta actividad exportan tecnología, componentes y servicios a más de 40 países y mantienen miles de empleos altamente cualificados. Solo la central de Almaraz sostiene alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos e indirectos en su entorno, según recuerda la propia Marta Ugalde.
Almacenes
El informe dedica también un amplio espacio a la gestión de residuos radiactivos, uno de los asuntos más sensibles del debate nuclear. Tras descartarse el proyecto de un Almacén Temporal Centralizado, España apostará por almacenes individualizados en cada emplazamiento para guardar el combustible gastado. Los denominados ATI-100 comenzarán a entrar en servicio previsiblemente en 2026.
A largo plazo, el VII Plan General de Residuos Radiactivos contempla además siete almacenes temporales descentralizados y un Almacenamiento Geológico Profundo, cuya puesta en marcha no se prevé hasta 2073.
El documento llega además en un momento especialmente simbólico para el sector tras el gran apagón eléctrico del 28 de abril de 2025. Ese día, cuatro reactores estaban operativos cuando se produjo el "cero eléctrico" del 28 de abril. Las centrales activaron automáticamente sus sistemas de seguridad y los generadores diésel, manteniéndose en condiciones seguras en todo momento. Foro Nuclear utiliza este episodio para reivindicar la robustez tecnológica del parque español y su capacidad de respuesta ante situaciones extremas.
Pese a la ofensiva del sector, el futuro de la energía nuclear en España sigue condicionado por decisiones políticas y regulatorias. El Gobierno mantiene oficialmente el calendario de cierre acordado, aunque la presión de las eléctricas, el contexto internacional y las crecientes necesidades de electrificación podrían reabrir un debate que parecía cerrado hace apenas unos años.