Roca Rey se ha probado hoy en el campo con las primeras vacas con la "obsesión" de reaparecer en Jerez el viernes con Morante
La cuenta atrás ya ha comenzado para Andrés Roca Rey. Apenas unas semanas después de la gravísima cornada sufrida el pasado 23 de abril en la Real Maestranza de Sevilla, el torero peruano ha dado hoy un paso decisivo en su recuperación al probarse delante de dos vacas en una jornada marcada por la prudencia, pero también por la enorme determinación del diestro por volver cuanto antes a los ruedos. El objetivo está fijado en rojo en el calendario: reaparecer el próximo viernes 15 de mayo en la Feria del Caballo de Jerez, en una cita especialmente señalada porque supondría también el regreso de Morante de la Puebla.
No era un día cualquiera. Tampoco una prueba menor. Después del fortísimo percance que sufrió en Sevilla, Roca Rey necesitaba comprobar sensaciones, medir hasta dónde responde el cuerpo y, sobre todo, calibrar si la recuperación permite pensar en una vuelta tan precipitada. Lo ha hecho en privado, acompañado de su entorno más cercano y con la misma exigencia que imprime siempre a cada paso de su carrera.
“Ha ido bien, pero va despacio. Es pronto para tomar una decisión”, explica su apoderado, Luisma Lozano, todavía cauto ante la posibilidad de confirmar definitivamente la presencia del peruano en el cartel de Jerez.
La cornada de Sevilla todavía permanece muy presente. Ocurrió el 23 de abril, durante la lidia del quinto toro de la tarde, “Soleares”, de Toros de Cortés. Roca Rey entró a matar cuando el animal se le vino encima de forma seca y estremecedora, prendiéndolo de lleno en el muslo derecho en una de esas escenas que helaron por completo a la Maestranza. El torero quedó a merced del pitón durante varios segundos en una cogida angustiosa que hizo temer lo peor.
El parte médico confirmó después la enorme gravedad del percance. El diestro sufrió una “herida por asta de toro en la cara interna del tercio superior del muslo derecho” con una trayectoria total de 35 centímetros: una descendente de 20 y otra ascendente de 15. La cornada produjo “una extensa rotura de músculos vasto interno y sartorio”, además de disecar y contundir prácticamente en toda su extensión el paquete vásculo-nervioso femoral superficial, aunque afortunadamente sin lesión vascular. El pronóstico fue calificado de “muy grave”.
Mañana y tarde. Sin descanso. Así transcurren las jornadas del torero desde que recibió el alta médica. Sesiones constantes de fisioterapia, trabajo específico para recuperar movilidad y fuerza y una lucha silenciosa contra el dolor y contra unos plazos que parecían imposibles hace apenas unos días. Porque en el entorno de Roca Rey saben perfectamente que el cuerpo todavía necesita tiempo, aunque la cabeza del torero hace días que está puesta ya en volver a vestirse de luces.
La decisión definitiva, sin embargo, aún no está tomada. La prueba de hoy era necesaria, pero no concluyente. Servía para comprobar cómo responde la pierna en movimientos reales ante la cara del animal.
Mientras tanto, Jerez espera. La posibilidad de reunir nuevamente en un mismo cartel a Morante de la Puebla y Roca Rey convierte la cita en uno de los acontecimientos más esperados de este inicio de temporada. Especialmente después de que ambos hayan quedado marcados por las graves cogidas sufridas en Sevilla con apenas unos días de diferencia. Y porque si algo parece haber quedado claro en estas últimas horas es que Roca Rey ya ha empezado la carrera definitiva para intentar estar allí.