Alan Parks: «No podría escribir una novela en la que apareciera un teléfono móvil»
Asociamos el nombre de Alan Parks a uno de los grandes referentes de la novela negra gracias a la serie protagonizada por ese atormentado agente llamado Harry McCoy. Sin embargo, su nueva obra, pese a mantener Glasgow como escenario principal, nos trae hasta la Segunda Guerra Mundial. “Cielo rojo sobre Glasgow”, publicado por Tusquets, es el inicio de una trilogía protagonizada por el ex policía Joseph Gunner. En esta primera entrega el autor se adentra en uno de los grandes misterios de aquel conflicto bélico, como es el enigmático viaje de Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler, hasta Gran Bretaña. Parks habló con este diario en la siguiente entrevista.
Parece obligado empezar preguntándole qué es lo que le hizo dar este giro e irse a un terreno como el de la Segunda Guerra Mundial.
Hubo un par de motivos. Cuando empecé a documentarme, por ejemplo, no tenía ni idea de que la policía, la mayor parte de los de edad intermedia, había desaparecido porque se había ido con un ejército, así que tuvieron que recuperar a oficiales jubilados y tener a chavales jóvenes, de 17 a 18 años, para que se ocuparan sobre todo el tráfico. Así que el crimen aumentó muchísimo durante la Segunda Guerra Mundial en Glasgow, algo en lo que yo nunca había pensado en eso. Por otro lado, Glasgow era un hub de tráfico, de tropas y de marineros y, por tanto, se conocía como un lugar en el que podías desaparecer. Me resultó que era una etapa distinta del Glasgow de los años 70 de la que yo solía escribir. También es un cambio, algo que siempre va bien para todo el mundo. He escrito seis libros de McCoy en seis años, así que creo que le iba bien tanto a él como a mí un cierto descanso.
En “Cielo rojo sobre Glasgow” nos plantea un “thriller”, pero también una novela histórica. ¿Es un desafío la mezcla de géneros?
La verdad es que en realidad todo es una novela histórica, salvo si pasa ahora mismo. Los libros de McCoy también son, en cierto modo, libros históricos. La idea de tener otro trasfondo u otra época, otro tiempo, combinado con el crimen y un detective no creo que sean cosas demasiado separadas o distintas. Hay un individuo llamado Robert Eggers, que ha hecho películas de terror, pero todas situadas en el pasado hasta el punto de asegurar que no podría hacer una película con un coche. Pues pienso lo mismo porque no podría escribir una novela en la que apareciera un teléfono móvil. Me gusta adentrarme en el pasado.
Suele ser habitual, cuando hablamos de la Segunda Guerra Mundial, que nos centremos en las grandes ciudades, en Berlín, Londres... pero no es habitual que nos fijemos en ciudades pequeñas como Glasgow.
Es cierto. Ya hemos oído y leído mucho sobre Londres. Todo esto ya es muy conocido. Pero hubo muchas otras ciudades, como Liverpool, Belfast o Glasgow, ciudades que fueron muy bombardeadas y que tenían una gran importancia porque tenían astilleros. Así que pensé si era necesario otro libro Londres y pensé que no tenía nada que añadir al respecto. Pensé mucho más interesante mirar la situación de Glasgow durante la guerra.
¿Y cómo llegó al enigma de Rudolf Hess?
Todo el mundo en Glasgow sabe la historia porque aterrizó a las afueras de la ciudad. Todo el mundo dice que el tío abuelo o el abuelo lo vio. Es como una figura mítica. Las fechas de su aterrizaje coincidían con los bombardeos principales, así que me parecía que era una oportunidad que no se podía perder para una novela. No incluirlo hubiera sido una oportunidad perdida, ¿no? El aterrizaje de Hess es un poco como el asesinato de Kennedy porque atrae todas las conspiraciones. Así que lo que hago es abrir la caja de Pandora que es lo que ocurre cuando nombras en Glasgow a Hess. Es divertido.
¿Qué ha encontrado cuando ha abierto esa caja de Pandora?
Lo que en realidad descubres es que se sigue sin saber qué estaba haciendo Rudolf Hess, alguien que era un tío muy extraño. Hay una teoría de que había volado para hablar con la aristocracia británica y lograr que hubiera una especie de acuerdo con los alemanes, pero todo siigue siendo bastante un misterio.
Y eso es lo que se lo pone fácil a la novelista.
Desde luego porque te puedes inventar cosas. Como hay un vacío y realmente nadie sabe exactamente qué ocurrió puedes plantearte lo que quieras.
¿Cuesta mucho crear un personaje como Gunner tras el impacto que tiene Harry McCoy?
Espero que no. Son dos personajes distintos. McCoy emocionalmente es un tipo muy complejo mientras que Gunner es mucho como más directo que tiene que luchar mucho con lo que le ha pasado en la guerra, arrastrando secuelas físicas y psícológicas. Se trata de saber dar con el personaje, encontrar el personaje que a ti te parece real. A partir de ahí se tira del hilo.
¿Y de cuál se siente más cercano?
Seguramente McCoy, pero creo que simplemente es porque ya hay más libros y se más cosas de él.
La siguiente entrega de Gunner nos llevará a Nueva York.
Está situada en Nueva York, justo antes de Pearl Harbor. El servicio de inteligencia británico tenía unas oficinas en el Rockefeller Center y desde ahí intentaban convencer a los americanos para que se unieran a la guerra. Así que hablaban con mucha gente influyente aunque había un movimiento que llamado America First, una organización de tendencia fascista, que no quería que Estados Unidos se metiera en la guerra. Los británicos actuaban contra America First con historias que metían en los medios de comunicación. Después, evidentemente, ocurrió Pearl Harbor y todo cambió.
El eslogan de American First todavía pervive.
Sí, da miedo pensar que es así y que hay cosas que no caducan. Llegaron a hacer un acto masivo en el Madison Square Garden y que cuando lo ves te vuelve loco. Al final se convirtieron en fascistas, demasiado fascistas para ellos mismos.