El portavoz socialista en el Ayuntamiento de Sevilla y senador, Antonio Muñoz , fue el protagonista el pasado 29 de abril, el último día que se celebró pleno de la cámara de representación territorial, de una bronca en la tienda, situada en la planta baja, a la entrada del Palacio del Senado , con la empleada de la misma a cuenta de la reparación de un reloj adquirido en dicho establecimiento. Según ha podido confirmar este periódico, la administración parlamentaria de la Cámara Alta, tras tener conocimiento de este episodio y analizar e investigar los hechos ocurridos hace dos semanas, está estudiando la posibilidad de adoptar alguna medida disciplinaria contra el que fuera alcalde de Sevilla por su comportamiento, que motivó una crisis de ansiedad en la trabajadora, funcionaria de las Cortes Generales destinada en el Senado. De hecho, otras fuentes de la Cámara Alta señalan que fue necesaria la presencia de la Policía Nacional . Uno de los agentes que habitualmente están en el acceso del Senado, junto a los ujieres, acudió a la llamada de la propia empleada. La intervención policial quedó recogida en un informe. Este incidente y el estado de nervios de la dependienta motivaron el cierre de la tienda en este momento. En concreto, en un correo de la secretaría de la Dirección de Relaciones Institucionales se informaba a los senadores del cierre de la tienda, a primera hora de la tarde del miércoles 29 de abril, por «cuestiones ajenas al personal» del estableciendo, permaneciendo clausurada durante toda la tarde. ABC ha cuestionado al propio Antonio Muñoz por lo sucedido con el objetivo de recabar su versión de los hechos. De primeras, el portavoz socialista en el Ayuntamiento niega la existencia de investigación interna abierta en el Senado, al tiempo que minimiza el incidente a «una discrepancia puntual» entre un cliente, en este caso el propio senador, y una empleada de la tienda en relación con la devolución de un reloj que había sido llevado a reparar en varias ocasiones y para el cual no encontraban una solución que dejara satisfecho a las dos partes, y que bien podría pasar por la devolución del dinero y por la entrega de uno nuevo. «Al no encontrarse en ese momento ningún responsable que pudiera resolver la incidencia, ambas partes acordaron recurrir al servicio de seguridad de la Cámara, que actuó conforme al protocolo habitual, limitándose a dejar constancia de lo sucedido mediante el correspondiente parte interno», así lo explican desde las filas del PSOE municipal la resolución de dicha situación protagonizada por Muñoz, senador desde 2023, que «quedó resuelta en ese mismo momento y no se produjo ningún altercado ni incidente de mayor relevancia». Este periódico, igualmente, ha querido conocer el relato de los acontecimientos de la otra implicada en los mismos, la trabajadora, que ha declinado a hacer declaraciones al estar el asunto en «trámites internos» dentro del procedimiento abierto por la administración parlamentaria, al tratarse de una empleada pública. A pesar de que la administración de la Cámara Alta está estudiando la adopción de medidas disciplinarias contra Antonio Muñoz, preguntado el Grupo Socialista en el Senado si en el seno del mismo se estaba valorando la posibilidad de aprobar alguna acción contra uno de los suyos, han preferido no comentar nada al respecto y limitarse a las explicaciones ofrecidas a este periódico desde el equipo de Antonio Muñoz en el Ayuntamiento de Sevilla. La tienda, situada en la planta baja del Palacio del Senado, es un lugar abierto al público en el que pueden encontrarse diversos obsequios y regalos institucionales que reflejan motivos históricos, artísticos y simbólicos de la Cámara Alta, según se recoge en la web de la institución. Numerosos artículos están a la venta en este espacio, donde es posible encontrar objetos de electrónica, escritura, informática, joyería, libros, marroquinería, relojería y textil, entre otros. En la web del Senado se puede encontrar este catálogo de productos, entre los que se pueden elegir una serie de relojes de marcas como Festina o Viceroy a unos precios inferiores a cien euros, así como un smartwatch.