El Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo de Sevilla aprobó esta pasada semana el Plan de Acción contra el Ruido , una iniciativa pionera en la ciudad que busca reducir la contaminación acústica y mejorar la calidad de vida de los sevillanos. En el más de un centenar de páginas que articulan el documento se incluyen varias radiografías de ítems relacionados con este aspecto y se proponen una serie de planteamientos para corregirlos. Dos de ellos afectan directamente a elementos propios de la capital hispalense que también contribuyen a aumentar estos niveles sonoros, como pueden ser la presencia de los músicos callejeros (sobre todo en el Casco Antiguo) y los ensayos de las bandas de música en la vía pública. Ambas realidades serán reguladas ahora a través de una ordenanza municipal. Entre las conclusiones del documento se entiende la necesidad de abordar la «problemática» de los músicos callejeros, que provocan «molestias» en materia de contaminación acústica, algo que ya se refrendó en su día en el Pleno del Ayuntamiento. En este sentido, el plan aboga por modificar el artículo 27.7.m de la Ordenanza contra la contaminación acústica, ruidos y vibraciones de la ciudad, e incluso por aprobar una norma nueva, de modo que se exija tener una licencia especial para poder ejercer esta actividad en la vía pública. En la misma se regularían también otros aspectos de interés, como son los espacios, condiciones y horarios en que se puedan desarrollar. Considera el texto que, de esta forma, habría una «clara reducción» de la contaminación sonora que sufren los vecinos de las zonas más turísticas. En cuanto a las bandas de música, el plan señala que la actual ordenanza determina que deben realizarse en zonas «convenientemente distanciadas de edificios de viviendas o en locales suficientemente aislados que no sean colindantes con viviendas, ni ubicados en edificios de viviendas». Eso sí, los restringe al horario comprendido entre las 10 y las 24 horas. Partiendo de esa norma, se insiste en que «la situación ideal» es que tengan lugar en «el interior de locales insonorizados», aunque hace referencia por otro lado a la necesidad de que estas agrupaciones hagan ensayos en movimiento. Todo ello llevó al Defensor del Pueblo a expresar que había que compatibilizar el derecho a la intimidad con el derecho al desarrollo de las capacidades creativas. Por tanto, se propone que se habilite «un recinto específicamente destinado a estos ensayos» y que los que deban hacerse en el exterior sean «excepcionales» y «con un horario más restringido». La reducción del ruido a través de la modificación de la ordenanza actual no sólo se queda en estos dos aspectos, sino que también entra de lleno en las actividades de los guías turísticos en las zonas más saturadas de la ciudad, la implantación de una plataforma telemática de control en tiempo real de los limitadores acústicos en las actividades con música o la declaración de nuevas zonas acústicamente saturadas (ZAS). Cada una de estas medidas tiene una traslación hacia la ciudadanía. De hecho, el plan cuantifica qué población se vería beneficiada por estos cambios. En el caso de los músicos callejeros habría 29.104 sevillanos afectados, especialmente en Triana y el Casco Antiguo. En relación a las bandas de música, la cifra de afectados se reduce a 5.000 sevillanos, sobre todo residentes en el Distrito Norte. En general, el Plan de Acción contra el Ruido, que está basado en los datos obtenidos en el último Mapa Estratégico de Ruido de Sevilla, revela que el tráfico viario es el principal foco de ruido en la capital hispalense. Es más, hay hasta 518.000 sevillanos que se encuentran expuestos a niveles de ruido superiores a los 55 decibelios durante el día, mientras que unos 351.000 de ellos soportan niveles nocturnos por encima de los 50 decibelios, afectando directamente al descanso. Además, cerca del 29 % de la población supera los objetivos de calidad acústica durante la noche. Aspectos todos a los que se quiere combatir con esta batería de propuestas aprobadas por Urbanismo.