Qué fue de los 15 del 15‑M: Irene Montero, la "comunista" que terminó en un chalet de lujo con Pablo Iglesias
Antes de ocupar un despacho en el Ministerio de Igualdad, Irene Montero ya era un nombre conocido en los pasillos de la Universidad Complutense. No por la política institucional, sino por su presencia constante en asambleas, encierros y protestas estudiantiles.
Allí, en los años previos al 15-M, se forjó una dirigente que acabaría siendo una de las caras más visibles del ciclo político que transformó España tras la crisis de 2008.
Su activismo la llevó a integrarse en el Consejo de Estudiantes de la UCM, donde destacó por su capacidad para organizar protestas y articular discursos sobre desigualdad y derechos sociales. Cuando el 15‑M estalló en 2011, Montero ya formaba parte del ecosistema de movimientos que alimentaron el clima de indignación que desembocó en la Puerta del Sol.
Su experiencia en organizaciones "comunistas"
Montero militaba entonces en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) y participaba en movilizaciones contra el Plan Bolonia, la subida de tasas y la precariedad juvenil. Sobre la figura de Irene Montero- y según su testimonio- el secretario general del Frente Obrero, Roberto Vaquero, afirma que en su etapa en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), alardeaba de su posición.
El salto a la política institucional llegó en 2014, con la fundación de Podemos. Montero se incorporó al equipo de trabajo del partido desde el primer momento y ascendió rápidamente en la estructura interna. Su cercanía a Pablo Iglesias, su perfil combativo y su capacidad comunicativa la situaron en el núcleo duro de la formación.
Del movimiento estudiantil al núcleo duro de Podemos
En 2016 fue elegida diputada en el Congreso y, un año después, se convirtió en portavoz parlamentaria, uno de los cargos de mayor visibilidad.
Desde esa posición lideró la estrategia de oposición al Gobierno de Mariano Rajoy y se consolidó como una de las figuras más influyentes del espacio morado, especialmente tras la salida de Íñigo Errejón y la reconfiguración interna que reforzó el liderazgo de Iglesias.
El punto de inflexión llegó en enero de 2020, cuando Podemos entró en el Gobierno de coalición. Montero fue nombrada ministra de Igualdad, desde donde impulsó algunas de las leyes más relevantes, y polémica, de la legislatura: la Ley de Libertad Sexual (“solo sí es sí”) y la Ley Trans.
Ambas normas generaron un intenso debate político y social, situando a Montero en el centro de la polarización mediática.
El chalet de lujo de Irene Montero y Pablo Iglesias
En 2018, la eurodiputada junto con Iglesias se trasladó a La Navata, en el municipio madrileño de Galapagar, La pareja compró un amplio chalet con vistas a la sierra de Guadarrama por 660.000 euros, según varias estimaciones.
La nueva vivienda de la pareja sin duda de ensueño: se encuentra en una parcela de más de 2.000 m2, cuenta con amplio jardín, piscina, la casa principal de 268 m2 y una casa de invitados. Según los datos de la inmobiliaria, que recoge el medio online, "cuenta con un amplio hall que divide el interior en dos alas. Dispone de tres dormitorios y un amplio salón comedor con cocina abierta y barra americana".
La casa es de una sola planta y cuenta con detalles destacados como techos altos, espacios diáfanos, calefacción de gas por suelo radiante, un jardín consolidado y amplia zona de huerto,
De ministra a líder del partido: la nueva etapa de Podemos
Tras la retirada de Iglesias en 2021 y la posterior ruptura entre Podemos y Sumar en 2023, Montero asumió un papel central en la reconstrucción del partido.
En 2024 fue elegida secretaria general de Podemos, liderando una nueva etapa marcada por la confrontación con el PSOE y con Yolanda Díaz, y por la apuesta por recuperar el discurso original del 15‑M: redistribución, derechos sociales y crítica a las élites económicas.
Bajo su liderazgo, Podemos ha endurecido su discurso, ha reforzado su presencia en redes y ha buscado reconectar con la base militante que impulsó el partido en sus primeros años. Montero se ha convertido en la principal referencia del espacio, reivindicando el legado del movimiento que la vio nacer políticamente.
Su trayectoria, de las asambleas estudiantiles a los despachos ministeriales y, finalmente, a la dirección de un partido estatal, simboliza el recorrido de una parte del 15‑M que optó por transformar la indignación en poder institucional.
Hoy, Irene Montero sigue siendo una de las figuras más influyentes del espacio progresista y una de las dirigentes más reconocibles del ciclo político surgido de las plazas de 2011.