Ni correr ni gimnasio: el deporte que más años de vida podría darte no es el que imaginas
La idea de que todos los deportes ayudan igual a vivir más años no parece sostenerse del todo. Un medio francés ha revisado varios estudios internacionales sobre actividad física y longevidad y llega a una conclusión llamativa: ni correr ni ir al gimnasio ocupan los primeros puestos.
Según ese análisis, el tenis es el deporte más relacionado con una mayor esperanza de vida. Los estudios citados, entre ellos la Copenhagen City Heart Study y varias investigaciones publicadas en British Journal of Sports Medicine, apuntan a que quienes lo practican podrían sumar, de media, casi diez años más de vida frente a una persona sedentaria.
Ni correr ni el gimnasio: el deporte que más años de vida podría darte
El ranking deja algunas sorpresas. El running, uno de los ejercicios más asociados a la salud, aparece bastante abajo. Practicarlo se relacionaría con unos 3,2 años más de esperanza de vida, mientras que la natación rondaría los 3,4 y la bicicleta, los 3,7.
Por delante aparecen los deportes de equipo, especialmente el fútbol amateur, vinculados a unos 4,7 años extra. También destacan los deportes de raqueta, como el bádminton, el squash o el tenis de mesa, que superarían los seis años adicionales.
¿Por qué el tenis encabeza la clasificación? Los expertos apuntan a que combina varios elementos especialmente beneficiosos para envejecer mejor: ejercicio cardiovascular, fuerza, coordinación, equilibrio y reflejos. Además, rara vez se practica solo, algo que añade un componente social que también influye en la salud.
A eso se suma el propio ritmo del juego. El tenis obliga a alternar momentos de esfuerzo intenso con pausas cortas, reaccionar rápido, anticiparse y tomar decisiones constantes, una combinación que algunos investigadores consideran especialmente positiva para el sistema cardiovascular.
Eso sí, los autores recuerdan que estos datos son estadísticos y no una garantía individual. Jugar al tenis no asegura vivir más años, igual que correr no implica vivir menos. Factores como el sueño, la alimentación, el estrés, el tabaco o las relaciones sociales siguen siendo determinantes.
El análisis deja además otra idea curiosa: no hace falta entrenar durante horas para obtener beneficios. Otros estudios recientes sugieren que pequeños esfuerzos intensos repartidos a lo largo del día, como subir escaleras deprisa o correr para no perder el autobús, también podrían ayudar a reducir el riesgo cardiovascular.