Los carburantes amenazan con dispararse en plena operación salida por el fin de las rebajas fiscales: 16 euros más por depósito
Los carburantes dan un respiro, pero las estaciones de servicio prevén que la crisis energética derivada de la guerra de Irán seguirá golpeando el bolsillo de los españoles y reclaman al Gobierno que mantenga las rebajas fiscales a los carburantes, al menos, hasta después del verano para evitar un subidón en plena oleada de desplazamientos por carretera. De no hacerlo, el precio de la gasolina subiría 29 céntimos por litro (15,95 euros por depósito) y el del diésel se encarecería 22 céntimos (12,10 euros) en plena operación salida de julio.
Según el Boletín Petrolero de la UE correspondiente a la semana del 26 de mayo al 1 de junio, los carburantes han roto con su senda alcista. El diésel, tras haber repuntado la semana anterior, ha caído un 2,2%, para retroceder a 1,648 euros el litro, su nivel más bajo desde la segunda semana de marzo. Asimismo, la gasolina, menos castigada en sus alzas por el conflicto en Oriente Medio, ha roto con cuatro semanas de subidas consecutivas. En concreto, ha caído un 1,34% con respecto a la pasada semana, para situarse en los 1,547 euros, su nivel más bajo desde la segunda semana de mayo.
Los precios muestran cierta contención gracias a la rebaja fiscal aplicada por el Gobierno. El 20 de marzo, el Gobierno aprobó en un Consejo de Ministros extraordinario una reducción del IVA al 10% para el gasóleo, la gasolina y otros hidrocarburos. También decidió rebajar al mínimo exigido por la Unión Europea el impuesto especial sobre estos productos, además de poner en marcha ayudas específicas para transportistas y el sector agrario, con el objetivo de mitigar el encarecimiento de esta materia prima en los mercados internacionales, derivado de la subida del precio del petróleo por situaciones como el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Según constató recientemente la CNMC, la rebaja fiscal a los carburantes "ha contribuido de manera efectiva a contener el nivel de precios de venta al público", "evitando que alcanzaran los máximos registrados durante la crisis energética de 2022 cuando Rusia invadió a Ucrania".
Precitamente, ante su efectividad y ante la previsión de que la crisis energética no se disipará en el corto plazo, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha solicitado formalmente al Gobierno que prorrogue de las rebajas fiscales a los combustibles, al menos hasta después del verano, ya que han demostrado "sobradamente su eficacia", después de que el litro de gasolina "se haya abaratado un 15,7% desde su entrada en vigor y el del gasóleo haya hecho lo propio en un 17,3%".
Desde CEEES recuerdan que si no se toman medidas adicionales, estas expirarán el 30 de junio, estiman que el día 1 de julio -día que comienza la operación salida- el precio de la gasolina subiría 29 céntimos y el del diésel se encarecería 22 céntimos. Este encarecimiento "directo y abrupto" penalizaría de forma directa el consumo de las familias en sus periodos de descanso y castigaría la competitividad del sector turístico, así como "supondría un durísimo revés para los transportistas y autónomos", que consideran se trasladaría de "inmediato" a la cadena de suministro y provocaría una nueva espiral inflacionista.
Con los precios de esta última semana, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel tiene un coste de 90,64 euros, unos 15,57 euros más que hace un año, cuando ascendía a unos 75,07 euros. Por su parte, para los vehículos de gasolina, llenar un depósito medio (55 litros) supone un desembolso actualmente de unos 85,08 euros, unos 4,8 euros más que hace un año, cuando superaba los 80,24 euros. Asimismo, a pesar de la tendencia al alza desde el estallido del conflicto en Irán, ambos carburantes se mantienen todavía lejos de los máximos que registraron el verano de 2022, en julio, cuando la gasolina alcanzó los 2,141 euros y el gasóleo los 2,1 euros.