La Sagrada Familia, un templo divino
El último acto del Papa en Cataluña tendrá lugar hoy en la Sagrada Familia y será uno de los más simbólicos de la visita, ya que incluirá una misa solemne por el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, autor de una de las obras más revolucionarias de la historia de la arquitectura, y la bendición de la torre de Jesucristo del templo, que alcanza los 172,5 metros.
La basílica ha emitido unas 8.000 invitaciones, y está previsto que acudan los Reyes; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Además, unas 4.000 personas podrán seguir la ceremonia en el interior, mientras que otras 4.000 asistirán en directo a la bendición de la torre. Un espectáculo de luces pondrá el punto y final a la agenda de León XIV en Cataluña, desde donde saldrá este jueves hacia Gran Canaria, en la que será la última etapa de su viaje en España.
Gaudí concibió la Sagrada Familia como una especie de «Biblia en piedra», que explica los misterios centrales del cristianismo: las fachadas del Nacimiento, la Pasión y la Gloria (que aún está por construir) representan el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús. El templo lleva más de 140 años en contrucción, y se ha convertido en el símbolo más universal de Barcelona, y ha cambiado para siempre el perfil de la ciudad. En el «skyline» de la Ciudad Condal destacan sus 18 torres: 12 están dedicadas a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María y sobre todas ellas destaca la torre de Jesucristo, que inaugurará el Papa, que es la más alta y cuya cima está presidida por una cruz de grandes dimensiones. La monumental cruz, concebida como mirador y faro, está recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada, porque Gaudí quería que pareciera de cristal, y en los brazos horizontales habrá unos ventanales desde los que se podrá contemplar la ciudad.
En una entrevista a medios vaticanos, el rector de la basílica, el padre Josep Maria Turull, explicó que esta cruz visible desde toda la ciudad supone «una invitación a regresar a los orígenes, a Jesucristo que une la tierra y el cielo».
Otra de las torres más significativas es la de la Virgen María, que está coronada por una estrella de 7,5 metros recubierta con vidrio y aristas de acero inoxidable, que brillan al reflejar la luz del sol. Aparte de éstas hay 12 más dedicadas a los 12 apóstoles, y otras cuatro a los evangelistas, coronadas por tetramorfos aladados. En el caso de Mateo hay un león que simboliza la fuerza y el coraje; en la de Mateo un ángel resalta la humanidad del hijo de Dios; en la de Lucas un toro representa la tranquilidad y la humildad, y por último en la de Juan un águila observa el mundo desde las alturas.
La Sagrada Familia desafía las categorías tradicionales de la arquitectura. Aunque se inspira en elementos del gótico y del modernismo catalán, constituye un lenguaje propio que refleja la profunda observación de la naturaleza realizada por Gaudí. Una de sus características más peculiares es el uso de formas orgánicas. El arquitecto evitó las líneas rectas siempre que fue posible, ya que rara vez aparecen en la naturaleza. Por ello, columnas, bóvedas y fachadas evocan árboles, montañas, huesos y estructuras vegetales.
Las columnas interiores se ramifican como troncos que sostienen un inmenso bosque de piedra. La luz, cuidadosamente estudiada, penetra a través de vidrieras multicolores creando una atmósfera cambiante a lo largo del día. El resultado es un espacio que combina monumentalidad y serenidad. En este punto hay que hacer una mención aparte a las vidrieras. Para el arquitecto jugar con la luz era fundamental, y con la premisa de que «el sol es el mejor pintor», decidió que ésta entrara por las vidrieras laterales y la atmósfera del interior cambia según las estaciones, las condiciones meteorológicas e incluso la hora del día.
El corazón de la basílica, la nave central, alcanza los 45 metros, y en algunas zonas los 60. Gracias a las grandes bóvedas y las columnas, la luz y el gran altar, el ser humano se acerca a lo divino.
Gaudí no pudo completar su obra porque murió a los 73 años tras haber sido atropellado por un tranvía, el 7 de junio de 1926, cuando la construcción apenas había completado una pequeña parte del conjunto previsto. Sin embargo, dejó planos, maquetas y una visión tan poderosa que permitió a generaciones posteriores continuar su legado.
Un aspecto desconocido para gran parte de la población es que la cripta de la basílica alberga la tumba del arquitecto: una sencilla losa de piedra, rodeada por una austera capilla de estilo neogótico minimalista. Está previsto que el Papa acuda a visitarla.
El acto terminará ya de noche con un espectáculo tecnológico de luz y colores creado especialmente para la ocasión, y en el que la imagen de Gaudí se proyectará en el cielo mediante drones.