David Botello vuelve a liarla con la Historia: "Si buscas la verdad absoluta, este no es tu libro"
David Botello sigue hurgando en los rincones de la Historia en su nuevo libro, "No me cuentes batallitas" (editorial Aguilar). En esta ocasión ofrece una galería de personajes y momentos históricos con un claro afán didáctico y envuelto en su habitual tono gamberro y divertido. El libro aborda temas tan variados como el éxito, la libertad, la prudencia, el idealismo o la ambición a través de personajes tan distintos como Abraham Lincoln, Michael Collins, Clara Campoamor, Goya, Émile Zola, Nikola Tesla, Hannah Arendt, Caravaggio, Alejandro Magno y el Che Guevara, entre muchos otros.
Botello -conocido por sus programas "El Punto sobre la Historia" y "Esto es otra Historia"- asegura en el prólogo que lleva años sometiéndose a la misma pregunta en las aulas, los bares, las charlas, e incluso en algún tanatorio. "¿Para qué sirve la Historia?". Para contestarla de una vez, ha escrito este libro.
Alejado de los historiadores al uso, dice haber hecho "un libro de divulgación reflexiva", un intento de contar las cosas desde varios puntos de vista sin renunciar a preguntarse qué significan. El libro también sirve para reflexionar sobre el papel mismo de la Historia y sobre cómo los hechos históricos son a menudo interpretables y sirven a ideologías y poderes establecidos. Cita como ejemplo la Reconquista, que califica como una etiqueta simplista para un periodo de casi ocho siglos lleno de paradojas, o la derrota de la Gran Armada de Felipe II en 1588, con la que "Inglaterra ganó la batalla del relato".
El libro se estructura en breves ensayos que abordan las grandes obsesiones de nuestra sociedad: el éxito y el fracaso, la libertad y sus trampas, la prudencia, el idealismo, la ambición, la disciplina, el miedo, el precio de cambiar el mundo o el poder del relato. "Son palabras gordas y temas antiguos", reconoce Botello en el prólogo, "pero descubrirás que son peligrosamente actuales".
El método se repite en cada capítulo: tomar un personaje conocido y darle la vuelta. Juana la Loca, por ejemplo. El autor sostiene que no estaba loca, sino que estorbaba. Felipe el Hermoso, Fernando el Católico y Carlos V usaron la misma etiqueta para el mismo fin, que no era otro que apartarla del poder. "La locura de Juana no fue psicológica", concluye Botello. "Fue la locura de ejercer poder siendo mujer en el siglo XVI". Lo mismo ocurre con el capitán Scott, que organizó según el autor "la peor expedición de la historia antártica". Partió al Polo Sur con ponis mientras Amundsen lo hacía con perros y criterio. Llegó tarde, murieron todos, y acabó siendo un héroe nacional.
Al final de cada capítulo, el autor se posiciona con un comentario personal. No se trata de dar lecciones morales. "Si buscas la verdad absoluta, este no es tu libro", advierte el autor. Lo que el lector encontrará son preguntas comprometidas, respuestas incómodas y altas dosis de desconfianza hacia las historias perfectamente acabadas. "Aquí, como en la vida, no hay héroes impolutos, ni villanos de película, ni historias perfectas, ni finales felices. Todas estas cosas suelen decir más de nuestras necesidades que de lo que realmente ocurrió".