El lado más desconocido de Martín Zubimendi: su pasado como campeón de ajedrez que pocos conocían
Mucho antes de convertirse en uno de los centrocampistas más cotizados del fútbol español, Martín Zubimendi ya destacaba en otra disciplina donde la inteligencia y la anticipación son fundamentales.
Mientras muchos niños de su edad pasaban las tardes jugando al fútbol, él también desarrollaba una habilidad que años después seguiría definiendo su forma de entender el juego: el ajedrez.
Un talento precoz más allá del fútbol
La imagen de Zubimendi está inevitablemente ligada al balón, pero quienes le conocieron durante su infancia recuerdan a un niño tranquilo, metódico y con una capacidad de análisis poco común.
Íñigo Argandoña, que fue su profesor durante varios años en la Ikastola Zurriola, recordó recientemente cómo era aquel alumno que destacaba tanto dentro como fuera de las aulas. Según explicó, se trataba de un joven especialmente educado, disciplinado y con una actitud ejemplar.
Sin embargo, lo que más llamaba la atención era su capacidad para anticiparse a lo que iba a ocurrir, una cualidad que ya demostraba frente al tablero y que hoy sigue siendo una de sus principales virtudes sobre el césped.
Campeón de Gipuzkoa con solo 12 años
Antes de centrarse plenamente en su carrera futbolística, Zubimendi llegó a alcanzar un nivel notable en el mundo del ajedrez.
Con apenas 12 años se proclamó campeón de Gipuzkoa, un logro que evidenciaba el potencial que tenía en este deporte. Su profesor recuerda que era considerado una de las jóvenes promesas de la disciplina y que contaba con condiciones para seguir progresando.
De hecho, Argandoña aseguró que, de haber participado en el Campeonato de Euskadi de aquella época, habría tenido muchas posibilidades de pelear por el título.
La relación entre el ajedrez y su forma de jugar al fútbol
Para quienes conocen el recorrido de Zubimendi, no resulta casual que haya acabado convirtiéndose en uno de los mediocentros más inteligentes de su generación.
Argandoña considera que existe una conexión evidente entre el ajedrez y el papel que desempeña actualmente en el terreno de juego. La necesidad de analizar escenarios, prever movimientos rivales y tomar decisiones rápidas son aspectos comunes en ambas disciplinas.
Según explica, el futbolista posee una intuición especial que le permite interpretar situaciones antes que muchos de sus adversarios, una habilidad que ya mostraba durante sus partidas cuando era niño.
No es extraño que esa capacidad haya terminado siendo una de las características más valoradas de un jugador acostumbrado a dirigir el juego desde una posición estratégica en el centro del campo.
Un futuro que pudo haber sido diferente
Aunque el ajedrez ocupó una parte importante de su infancia, quienes trabajaron con él tenían claro que el fútbol acabaría siendo su camino.
El propio Argandoña recuerda que intentó hacerle ver la enorme dificultad que supone llegar al profesionalismo. Le explicó que solo una mínima parte de los futbolistas federados logra alcanzar la élite, pero el joven Zubimendi siguió persiguiendo su objetivo.
Con el paso de los años, aquella apuesta terminó dando resultado. El niño que combinaba entrenamientos y torneos de ajedrez acabó consolidándose en el fútbol profesional hasta convertirse en internacional con España y dar el salto a uno de los grandes clubes europeos.
El ejemplo de cómo el ajedrez sí puede ayudar en el deporte
La historia de Martín Zubimendi demuestra que el desarrollo deportivo no siempre se limita a una única disciplina. Su experiencia en el ajedrez le permitió trabajar aspectos como la concentración, la anticipación y la toma de decisiones, capacidades que hoy siguen siendo esenciales en su juego.
Por eso, quienes le conocieron durante aquella etapa no se sorprenden al verle destacar en la élite.