Carmen Lomana apuesta por el vestido estampado más inesperado (y elegante) de la temporada
Si existe alguien capaz de defender una mezcla de estampados aparentemente imposible, esa es Carmen Lomana. Para una nueva entrega de su programa de radio La Hora Lomana, la empresaria y coleccionista de arte ha apostado por un vestido de la firma británica Rixo que reúne varios estampados en una misma silueta.
Se trata del modelo Winnie, un vestido midi de manga corta que mezcla flores, cuadros y estampados gráficos, una de las propuestas más reconocibles de la marca londinense, especializada en reinterpretar estampados vintage desde una mirada contemporánea. Con un precio de 305 libras, el diseño combina un cuerpo floral en tonos verdes y rosas, mangas abullonadas con estampado gráfico en blanco y negro y una falda de cuadros tartán en rosa vibrante.
El truco está en los accesorios
Lejos de competir con el vestido, Carmen Lomana optó por complementos muy medidos. Unos pendientes y una pulsera dorada fueron suficientes para acompañar una pieza que ya concentra toda la atención visual.
Esta elección responde a una de las reglas más eficaces cuando se llevan estampados protagonistas: permitir que la prenda sea la verdadera protagonista del look y utilizar las joyas únicamente para aportar luz y sofisticación.
El resultado es una propuesta fresca, veraniega y llena de personalidad que demuestra por qué Carmen Lomana sigue siendo una de las mujeres con más criterio a la hora de interpretar tendencias sin perder su sello personal.
Cuando el maximalismo vuelve a ser tendencia
Durante años, el minimalismo dominó las pasarelas y el armario de las prescriptoras de moda. Sin embargo, las últimas temporadas han confirmado el regreso de una estética mucho más expresiva, donde los estampados vuelven a ocupar un lugar protagonista.
Firmas como Rixo, Farm Rio o La DoubleJ han construido gran parte de su identidad precisamente sobre esa idea: demostrar que el color, las mezclas inesperadas y los motivos llamativos pueden resultar igual de sofisticados que una paleta neutra.
El vestido elegido por Lomana encaja perfectamente en esa corriente. Aunque reúne varios estampados distintos, la armonía cromática entre rosas, verdes, negros y blancos consigue que el conjunto funcione con naturalidad.