El puñetazo en la cara que dejó sin visión a Ilia Topuria en su combate de UFC en la Casa Blanca
Justin Gaethje derrotó a Ilia Topuria en uno de los combates más sorprendentes que ha visto la UFC en los últimos años, y lo hizo de una manera que nadie anticipaba: la pelea se detuvo al término del cuarto asalto por decisión de su propio rincón, después de que varios golpes dejaran al georgiano prácticamente ciego en el ojo derecho. A sus 37 años, Gaethje consiguió por fin lo que llevaba toda una carrera persiguiendo, la oportunidad de pelear por un título de la UFC, y la ganó ante el campeón que muchos consideraban invencible.
"No veo casi nada"
La clave de todo estuvo en el rincón de Topuria. Aleksandre Topuria, hermano del luchador, tomó la decisión de llamar al médico antes de que comenzara el quinto asalto. "Hay que llamar al doctor porque no ve nada", dijo. El preparador de boxeo Javi Climent se inclinó hacia Ilia y le preguntó directamente: "¿Puedes ver?" La respuesta del campeón fue: "No veo casi nada". Eso fue suficiente para que el combate no continuara.
Gaethje llegó al combate sin la presión que suele acompañar a quien tiene algo que perder, y eso lo transformó en un rival especialmente incómodo para Topuria. El estadounidense acumula 15 peleas reconocidas a lo largo de su carrera, lo que habla de un peleador que ha construido su nombre sobre la espectacularidad y el intercambio constante. Desde el primer minuto buscó el agarre y el contacto físico para neutralizar la distancia que Topuria necesita para funcionar, y el georgiano respondió avanzando sobre él para evitar las patadas largas.
El primer asalto fue equilibrado y brutal a la vez. Gaethje fue sumando puntos con la derecha, hirió a Topuria en la ceja con un uppercut y empezó a generar daño acumulado en el rostro del campeón, aunque Topuria encajó los golpes sin perder la compostura y se mantuvo compitiendo. Fue al final de ese mismo asalto cuando Gaethje recibió un golpe en el hígado que lo dejó doblado y casi en el suelo, un momento que cambió la lectura del combate.
El golpe definitivo
El segundo asalto fue de Topuria. El georgiano subió la intensidad, aumentó la velocidad de sus ataques y concentró el trabajo sobre las costillas del americano, martilleando la zona del hígado de forma repetida hasta que Gaethje empezó a moverse con más precaución. El campeón, con su estilo más medido y técnico, controlaba las distancias y conectaba con mayor precisión que su rival, y en ese momento parecía que la lógica del combate se imponía.
Pero el tercer asalto fue de Gaethje. El de Arizona se recuperó, volvió a usar sus brazos para golpear desde la distancia y conectó una derecha que tiró a Topuria al suelo. El georgiano se levantó, pero el daño en el ojo era ya visible y creciente, y cada golpe que recibía en esa zona reducía su campo de visión. El médico de la comisión lo revisó entre asaltos y le recomendó no seguir, aunque Topuria insistió en continuar.
El cuarto asalto fue el último. Gaethje salió a buscar la conclusión definitiva, Topuria aguantó de pie y siguió lanzando golpes a pesar de ver con una sola referencia visual, pero cuando terminó el asalto ya no había margen de decisión. Aleksandre Topuria no esperó más y llamó al doctor. La pelea había terminado y Gaethje había conseguido su victoria.
Veinte años lleva el deporte de las artes marciales mixtas construyendo historias de redención tardía, y la de Gaethje encaja en esa tradición. Un peleador de 37 años que nunca fue campeón pero que acumuló combates de una calidad y una violencia que lo mantuvieron siempre en la conversación de los mejores, y que en el momento en que llegó al combate sin nada que demostrar fue precisamente cuando más daño hizo. Topuria pierde su primer combate profesional en la UFC de una manera que no tiene nada de vergonzosa, derrotado por los golpes y por el buen criterio de su hermano, que entendió antes que nadie que hay noches en las que parar a tiempo es también una forma de ganar.