Keir Starmer tira la toalla y dimite como primer ministro tras perder el control de su partido
Keir Starmer tira toalla. El primer ministro británico acaba de anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido, poniendo fin a un mandato de apenas dos años marcado por las divisiones internas en el Partido Laborista, las dificultades económicas y un enorme desgaste político que había abierto una profunda crisis de liderazgo en el Gobierno.
La renuncia se produce después de varios días de intensa presión dentro de su propia formación y tras la victoria de Andy Burnham en las recientes elecciones parciales de Makerfield, un resultado que muchos diputados laboristas interpretaron como el inicio de un relevo al frente del partido. Desde primera hora de la mañana, el ambiente en Downing Street era de despedida, con asesores y ministros reunidos a la espera de un anuncio que finalmente se confirmó.
Tras anunciar su salida, Starmer confirmó la apertura del proceso de primarias y detalló los plazos clave: las candidaturas deberán presentarse formalmente el 9 de julio, con el objetivo de que el nuevo primer ministro asuma el cargo en septiembre. Hasta entonces, el mandatario saliente permanecerá en funciones para garantizar la transición. Ahora bien, la gran incógnita en Westminster es si el partido se someterá a unas primarias reales (puede presentar su candidatura todo aquel que consiga el apoyo de 81 diputados, el 20% de las filas) o si, por el contrario, se optará por la "coronación" directa de Andy Burnham. Todo apunta a que Burnham será el sucesor, una vía rápida que muchos barajan para evitar batallas internas eternas que solo prolongarían el actual periodo de inestabilidad.