La autoridad electoral colombiana confirma la victoria de De La Espriella contra las acusaciones de Petro
Bogotá amaneció este lunes con un país partido casi en dos y con la pregunta de si el escrutinio oficial puede revertir la ajustadísima victoria de Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial del domingo. La cuestión fue planteada por el candidato izquierdista al anunciar impugnaciones y por el propio presidente Gustavo Petro que acumula horas de larguísimos mensajes en X denunciando irregularidades.
Pero el registrador nacional, Hernán Penagos, la autoridad encargada de la totalización, aseguró que el sistema, al ser manual y verificado con actas físicas, "da absoluta tranquilidad de que no hay circunstancia que pueda dar lugar a cambiar los resultados", en una respuesta directa a las denuncias lanzadas por el mandatario.
Desde que se confirmó que De la Espriella ganó con 1% de diferencia, Petro cuestionó la integridad del proceso, habló de manipulación en formularios y pidió un reconteo digital de las 122.000 mesas del país. Luego matizó su postura al recordar que aceptará "el resultado que digan los jueces porque así lo ordena la ley" y llamó a la calma tras los disturbios registrados en Cali, donde un grupo de manifestantes vandalizó estaciones del sistema de transporte público la noche del domingo.
Cepeda evita sumarse a la narrativa de fraude
Iván Cepeda evitó sumarse a la narrativa de fraude generalizado, pero tampoco reconoció el resultado del preconteo. En una intervención pública calificó la diferencia con De la Espriella de apenas 250.000 votos (0,96% del total) como "supremamente estrecha" y anunció que su equipo presentó 57.189 reclamaciones para la etapa de escrutinio, que comenzó el domingo por la noche y se espera concluya entre el miércoles y el jueves. "Estamos apelando a lo que nos faculta la ley: esperar tranquilamente el resultado de ese escrutinio", dijo, antes de lanzar un mensaje directo al presidente electo: "A nosotros que no nos amenace, somos la mitad de este país".
Los antecedentes, sin embargo, no juegan a favor de una remontada. Un análisis del medio La Silla Vacía, el más reconocido en cobertura política del país, sobre las seis segundas vueltas presidenciales celebradas en Colombia desde 2010 mostró que la mayor variación registrada entre el preconteo y el escrutinio oficial fue de apenas 0,13 puntos porcentuales, muy por debajo del margen que necesitaría Cepeda para dar vuelta al resultado.
En las elecciones de 2014 y 2022 esa diferencia fue, de hecho, de cero. Para que el senador del Pacto Histórico revierta el resultado, la corrección debería ser más de diez veces superior a cualquier precedente histórico, un escenario que analistas describen como improbable, aunque nunca imposible.
Fracturas en la izquierda
En la izquierda, no obstante, se ven fracturas. Dos figuras que respaldaron la candidatura de Cepeda ya reconocen la derrota. El exsenador Roy Barreras pidió a la izquierda aceptar los resultados y llamó al presidente electo a ejercer un mandato "para todos y para todas". El también exministro Juan Fernando Cristo admitió errores en la campaña, entre ellos un triunfalismo prematuro.
El comportamiento electoral entre ambas vueltas reveló un país que se polarizó aún más sin que eso favoreciera al candidato oficialista. Iván Cepeda logró ampliar su votación de forma notable, sumando alrededor de un millón de votos más que los obtenidos por Gustavo Petro en su victoria de 2022, y consolidándose como la fuerza política con mayor caudal histórico de la izquierda colombiana. Sin embargo, ese crecimiento no fue suficiente: Abelardo de la Espriella también aumentó su respaldo entre la primera y la segunda vuelta, capturando buena parte del electorado que en mayo se había repartido entre otros candidatos de derecha y centro, y terminó imponiéndose por el margen más estrecho en la historia de los balotajes presidenciales del país.
El mapa de las principales ciudades mostró ese mismo país dividido por la mitad. Cepeda ganó con holgura en Bogotá, la capital, con 2,2 millones de votos frente a 1,9 millones de De la Espriella, así como en Cali y Cartagena, bastiones tradicionales del progresismo. Pero el candidato outsider se impuso con claridad en Medellín, Bucaramanga y Cúcuta, plazas donde duplicó o casi triplicó la votación de su rival, y logró además recortar terreno en la propia Bogotá, donde el voto de derecha creció un 30% respecto a 2022.
De la Espriella asumirá el poder el 7 de agosto
Con esos números, De la Espriella, un abogado sin experiencia previa en cargos públicos y sin respaldo formal de los partidos tradicionales, ya se prepara para asumir el poder el 7 de agosto. Su discurso de victoria se mostró más limitado que los dados en campaña, prometiendo mano dura, decretos inmediatos y facultades extraordinarias. Desde una tarima blindada en Barranquilla, brindó la noche del domingo un tono institucional y conciliador, prometiendo respeto a la oposición y escucha a quien piensa distinto. Aun así, dejó una advertencia explícita a Cepeda y a Petro: "Ni se le ocurra estimular la violencia".
La composición de su futuro gobierno es otro interrogante. Solo el jefe de campaña, Mauricio Gómez Amín, tiene un lugar asegurado, mientras crecen las especulaciones sobre el papel del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, a quien se atribuye la intención de nombrar a la primera mujer ministra de Hacienda de la historia del país. El presidente electo deberá además definir su relación con el uribismo, que conserva 17 senadores, y con un Congreso en el que su propio movimiento apenas cuenta con cuatro escaños.
Por ahora, todas las miradas están puestas en Corferias, sede del escrutinio nacional, donde la justicia colombiana deberá certificar en los próximos días si el resultado del domingo se convierte, finalmente, en sentencia definitiva