Renfe ofrece más dinero a quien mantenga su trenes de alta velocidad más veteranos tras fracasar su primera licitación
Renfe busca de nuevo quién le mantenga sus veteranos trenes de alta velocidad de la serie 100 y 100F. La operadora pública acaba de volver a licitar el contrato de mantenimiento de este material rodante, el primero de alta velocidad que circuló en España en abril del año 1992, cuando se inauguró el servicio comercial en el corredor entre Madrid y Sevilla. Y para conseguirlo, ha mejorado las condiciones económicas de su oferta, aunque reduce la duración del contrato.
Según recoge el portal de contratación pública, Renfe ha vuelto a licitar un concurso que quedó desierto hace un año, pero ha modificado algunas de sus condiciones. Ahora, su periodo de duración máximo es de 52 meses –uno inicial de 28 meses con dos posibles prórrogas adicionales de un año cada una–, frente a los 60 que ofertaba hace un año.
Además, la operadora ha incrementado su presupuesto desde los 136,2 hasta los 160 millones de euros sin IVA, lo que representa un 17,9% más. Si se tiene en cuenta que el contrato tiene un menor periodo de duración –la fecha final sería el 31 de diciembre de 2030 si se hicieran efectivas las dos prórrogas–, supone que el coste anual del contrato aumenta un 36%.
Los 22 trenes de la S-100 que Renfe tiene en la actualidad en su flota constituyen una evolución del TGV Atlántico de Alstom con numerosas modificaciones para adaptarlos a las condiciones de explotación y del mercado español, como un nuevo sistema para disminuir los efectos de las ondas de presión en los túneles, el refuerzo de la potencia de los equipos de climatización y la incorporación de equipos de control y señalización LZB y Asfa.
Tras 15 años de actividad, en verano de 2009 se finalizó una remodernización técnica y estética para adaptarlos a las nuevas necesidades del mercado.
La operadora licitó el año pasado un concurso para su mantenimiento. Sin embargo, aunque recibió una oferta, fue declarado desierto al no cumplir las condiciones exigidas o no resultar aceptable para la empresa.
Dificultades
La dificultad de Renfe para encontrar una empresa de mantenimiento adecuada para esta flota tiene que ver con la antigüedad del material rodante, la complejidad técnica de mantener una serie con escasos proveedores especializados y la necesidad de garantizar que estén en buenas condiciones y operativos hasta que lleguen los nuevos trenes que ha encargado la operadora para reemplazarlos, que todavía tardarán unos años en entrar en servicio.
El último contrato de mantenimiento de los S-100 estaba en manos de Irvia Mantenimiento Ferroviario, una sociedad constituida en enero de 2008 por la propia Renfe Operadora y por Alstom Transporte.