Misiles, drones y mercenarios, la guerra del siglo XXI
Misiles, drones y mercenarios son las principales variables que caracterizan a la guerra en esta primera mitad del siglo XXI. Tanto la guerra de Rusia contra Ucrania, como la defensa iraní frente a los ataques israelo-estadounidenses constituyen ejemplos de la guerra del siglo XXI.
Han sido pioneras en el uso masivo de misiles teleguiados programados con inteligencia artificial y de drones. Tanto Rusia, como Ucrania complementan sus fuerzas con tropas mercenarias, muchas de ellas de origen latinoamericano. Irán asienta su poderío militar en Oriente Medio gracias a las fuerzas paramilitares aliadas: Hamás, Hezbolá y los hutíes yemenitas.
La “gran guerra” como a menudo se refieren a la Primera Guerra Mundial se caracterizó por el enfrentamiento de dos grandes coaliciones de países europeos: la Triple Alianza compuesta inicialmente por Francia, Reino Unido y Rusia y la Triplicia compuesta por los llamados imperios centrales: Alemania y el imperio austrohúngaro. A estas alianzas militares se fueron uniendo otros países, Japón e Italia a la primera y el imperio otomano a la segunda.
Con la entrada de Estados Unidos en la guerra del lado de la Triple Alianza, en 1917, de hecho, la guerra se mundializó; sin embargo, los combates siguieron desarrollándose, sobre todo, en territorio europeo. Se utilizaron por primera vez, de manera sistemática, tanques, artillería pesada y aviones de combate, pero prevaleció la guerra de trincheras en las que murieron cientos de miles de jóvenes conscriptos.
En la Segunda Guerra Mundial, la utilización masiva de aviones de combate se generalizó. Por un lado, los ataques aéreos llamados relámpago, que intentaban inmovilizar desde el aire al enemigo y, por otro lado, el bombardeo táctico que buscaba destruir su infraestructura civil y militar con el fin de debilitarlo y abrirle paso a las divisiones de infantería encargadas de consolidar la victoria.
La resistencia contra la ocupación nazi y contra el fascismo utilizó con gran éxito las tácticas de guerra de guerrillas, tanto en el campo como en las ciudades. Tácticas y estrategias que fueron perfeccionadas por los movimientos de liberación nacional en los años 60.
Fue sin embargo el lanzamiento de sendas bombas atómicas por Estados Unidos a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki lo que puso punto final a la guerra.
Infraestructura diplomática y legal
Durante la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI no hubo grandes conflictos armados. La infraestructura diplomática y legal establecida por los vencedores de la segunda guerra y la rápida reintegración de los perdedores en los organismos multilaterales y alianzas militares defensivas contribuyeron a uno de los períodos de estabilidad internacional más largos de los que se tiene memoria.
El servicio militar obligatorio fue abandonado en la mayoría de los países. Las llamadas guerras de liberación nacional, incluyendo la guerra de Vietnam, que marcaron la década de 1960 y 1970 se mantuvieron localizadas. No obstante, la industria armamentística continuó progresando, en particular, desarrollando armamento hipersónico y electromagnético muy sofisticado y prohibitivamente costoso.
Guerra asimétrica
En los últimos cuatro años de guerra, Ucrania, apoyada por los países europeos de la OTAN, ha hecho enormes progresos en tecnología militar de bajo costo gracias al uso creativo de la inteligencia artificial. Los misiles que originalmente fueron creados como soporte de armas nucleares, ahora llevan ojivas cargadas de explosivos, por el momento convencionales y esperemos que no pasen a más.
Los drones que empezaron siendo juguetes o vehículos automatizados de entrega a domicilio ahora logran alcances de miles de kilómetros, sus ojivas mismas son explosivas o van cargados de bombas y pueden llegar hasta los puntos neurálgicos de Rusia en pleno Moscú o San Petersburgo y alcanzar bases militares en la lejanísima Siberia. Los hay también conocidos como drones kamikaze, ya que ellos mismos son los que explotan. Son los preferidos de Irán.
Tanto Ucrania como Irán han demostrado el poder de la guerra asimétrica o cómo se puede poner en jaque a un enemigo objetivamente mucho más poderoso. Ambos países son ahora exportadores de la tecnología militar más novedosa y lo que es más preciado, a precios asequibles que pueden resultar tentadores incluso para el crimen organizado.
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Cristina Eguizábal Mendoza es politóloga.