Afición y oposición frenan hoy el intento de la DPZ de abanderar la protesta por La Misericordia
El conflicto por la gestión de la Plaza de Toros de La Misericordia alcanza hoy su punto de máxima fricción con la celebración de la manifestación "Zaragoza quiere toros". La decisión del equipo de gobierno de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) de aprobar en Junta de Portavoces su asistencia institucional a la marcha de esta mañana ha desatado un firme rechazo tanto en la oposición como en los propios organizadores, que consideran el movimiento una maniobra para eludir responsabilidades ante el bloqueo del coso.
En una carta abierta enviada al presidente de la DPZ, Juan Antonio Sánchez Quero, el convocante de la movilización, Juan Altimasveres Irineo, ha reclamado expresamente que ningún representante político de la corporación acuda al acto fijado para las 11:00 horas. Altimasveres ha tachado de "falta de respeto" la presencia de la institución en una marcha convocada, precisamente, para exigirle soluciones urgentes a su equipo de gobierno, al tiempo que ha pedido neutralidad para evitar la instrumentalización política de la afición.
Por parte de la oposición, la portavoz del Grupo Popular, Maricarmen Lázaro, ha tildado de "esperpéntica" la postura socialista tras ausentarse Sánchez Quero de la propia Junta de Portavoces. Lázaro ha denunciado el "cinismo" de la DPZ al intentar sumarse a la protesta y ha enumerado los reveses que han derivado en la crisis actual: desde la suspensión de la Feria de San Jorge y las restricciones a las escuelas taurinas hasta las deficiencias administrativas en los pliegos de licitación.
Frente a las críticas, la corporación provincial argumenta su histórico apoyo a la tauromaquia mientras permanece a la espera de que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) resuelva la medida cautelarísima solicitada. La DPZ busca suspender el fallo del Tribunal Administrativo de Contratos Públicos (TACPA) —que anuló el concurso— para adjudicar la plaza a una de las nueve empresas licitadoras, en un intento a contrarreloj por salvar la celebración de la próxima Feria del Pilar.