Irán y Omán se acercan al acuerdo para la reapertura de Ormuz
Irán y Omán ultiman el acuerdo sobre Ormuz, que no es la reapertura total anunciada como inminente por el presidente de EE UU, Donald Trump, sino un reparto temporal del control del estratégico estrecho negociado entre los dos países ribereños con Washington observando desde fuera. Una fuente implicada en las conversaciones confirmó este jueves al canal saudí Al Arabiya que las partes están de acuerdo ya en lo sustancial y que el anuncio puede ser cuestión de días, aunque ha de ser antes ratificado por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la República Islámica.
El esquema que se perfila divide el tránsito en dos corredores: los buques entrarían al golfo Pérsico por un paso bajo supervisión iraní y saldrían por otro gestionado por Omán, un diseño que además contempla el cobro de tarifas por seguridad y protección ambiental. Irán plantea peajes de entre el 5% y el 7% sobre el valor de las mercancías, mientras que Mascate empuja por tasas más bajas, primer combate de un regateo que promete prolongarse en el tiempo.
EE UU queda excluido
Con todo, el régimen de los ayatolás insiste en que el acuerdo con Omán "no implica la reapertura total de Ormuz" y excluye expresamente la participación de otros países en la gestión del paso marítimo. Irán ha optado, en palabras de varios medios, por enfriar el pacto con Trump: pese a los avances diplomáticos impulsados por Qatar y Pakistán como mediadores, Teherán prioriza el entendimiento con su vecino directo del estrecho antes que ceder a la presión estadounidense.
Trump, que pretendía firmar un acuerdo con Irán este mismo miércoles para reabrir Ormuz, se encuentra ahora negociando con un país que prefiere resolver el asunto puerta a puerta con su vecino. El telón de fondo sigue siendo tenso. Irán mantiene, de facto, el control del estrecho desde que estalló la guerra el 28 de febrero, y Baqai insistió en que un entendimiento con Omán no equivale a declarar la vía segura para todo el tráfico internacional, señalando que persisten "el bloqueo naval y otras acciones agresivas" por parte de EE UU.
Espoleados por el régimen iraní, entretanto, los insurgentes yemeníes apoyados por Teherán reivindicaron un ataque con misil balístico contra un petrolero saudí en el golfo de Adén y otro, también con drones y misiles, contra campamentos de las fuerzas de emergencia yemeníes en las gobernaciones de Marib y Hadramut, al tiempo que anunciaban la ampliación de sus operaciones bélicas.
Además, las autoridades iraníes han amenazado explícitamente en las últimas jornadas a sus vecinos del Golfo con nuevos ataques contra infraestructura energética de distinto tipo si no son capaces de disuadir a Trump de una nueva ofensiva estadounidense contra la República Islámica, según revelaba durante la jornada otro medio saudí, Arab News, citando oficiales iraníes. La advertencia contemplaba ataques a instalaciones energéticas, campos petrolíferos, refinerías, redes eléctricas, infraestructura hídrica, redes de transporte y otros activos estratégicos de los aliados árabes más cercanos de Washington.
Continúa el bloqueo
"Los límites de la acción militar de EE UU se reflejan en las últimas amenazas sin llegar a una escalada. Las de Irán también. Estamos en una situación de bloqueo. EEUU no es capaz de crear una autoridad a través de la fuerza", asegura a LA RAZÓN el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh. "Del mismo modo, la República Islámica tiene el recurso militar y la fuerza, pero todavía carece de un equilibrio de poder consolidado y por ello su prioridad es la normalidad institucional", zanja el experto.
Entretanto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha admitido en una entrevista con la televisión estatal IRIB que "la comunicación" con el líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Jamenei, "es ahora muy difícil", lo que sigue alimentando los rumores sobre la incapacidad del ayatolá, al que no se le ve ni oye desde antes de su designación como jefe del Estado.
Por otra parte, el impasse en las negociaciones entre Irán y EE UU ha sido aprovechado en las últimas jornadas por Israel, que prosigue sus operaciones dirigidas contra Hamás y Hizbulá en Gaza y el sur de Líbano. Según el medio israelí Haaretz, las Fuerzas de Defensa llevaron a cabo redadas por segundo día consecutivo e impidieron el acceso a ambulancias y medios en el campo de refugiados de Qalandiyah, situado entre Jerusalén y Cisjordania. En el sur del país de los cedros, las tropas israelíes siguieron bombardeando "infraestructura terrorista" pese al alto el fuego en vigor y en medio de la séptima ronda de conversaciones entre Beirut y Tel Aviv en Roma.