La reinvención de Fernando Carro, que se pasa al maratón: "Cuando tengo dudas, son mis amigos del barrio los que me animan a seguir"
«Preparar la maratón es entrenar cansado, fatigado», describe Fernando Carro (Madrid, 1992). En esas largas sesiones en el CAR o por los caminos de Paracuellos, cerca del aeropuerto, donde se cruza con jabalís, zorros, conejos y todo tipo de aves, a veces le viene un pensamiento a la cabeza: «¿Merece la pena sufrir?». Al atleta madrileño, medallista de plata en el Europeo de 2018 en 3.000 obstáculos y que no tiene nada que demostrar; a él, que ahora ha empezado la aventura en la ruta, que le va a llevar a correr la mítica distancia en el Europeo de Birmingham (el domingo 16 a las 9:10, Teledeporte), a esas preguntas se las responden sus amigos de toda la vida, los del barrio de San Blas-Canillejas. Es lo que, junto a su familia, llama su «entorno de seguridad». «Tengo uno, por ejemplo, que trabaja en Iveco, que muchos días a las cinco de la mañana me suele escribir y me dice: “Cabrón, despierta, que estoy currando”. O a lo mejor me envía una foto a las siete y media desayunando. O Luisito, jefe en un Ahorramas, me llamó porque se le murió hace un par de días la perrilla, y yo el tema de los animales lo vivo mucho, e igual: me dice que cuando quiera puedo estar ahí con él», cuenta Carro.
Son los colegas: jardineros, bomberos forestales, soldadores, cerrajeros, electricistas, inversores del mundo inmobiliario, los que siempre le han empujado desde que eran pequeños, sabiendo que él podía optar por un camino diferente, el del atletismo. «Cuando me ven un poquito abajo, lo primero que hacen es putearme, a las horas que les toca a ellos currar, me envían un mensajito: “¿Qué pasa, tú? Que te estoy esperando aquí, valiente’’. Me han enseñado a sobreponerme, me sacan una sonrisa, y dices: “Voy a hacerlo, no sé de dónde sacaré la fuerza, porque estoy cansado, pero voy a hacerlo’’. Y, probablemente, lo haga por ellos», prosigue el fondista.
"Entrené con la pierna abierta, se iban los puntos, para intentar llegar a los Juegos de París"
¿Ha tenido mala suerte Fernando Carro en su carrera? En 2016 disputó su primer Europeo en Ámsterdam, compitiendo en 3.000 obstáculos, y fue a los Juegos de Río. En 2018 fue subcampeón continental en Berlín. En 2019 logró el que sigue siendo récord de España, 8:05.69, una marca que le acercaba a los mejores, incluso a los intocables africanos, y ese mismo año le salió la oportunidad de ir a entrenar a Estados Unidos. La rechazó. Los Juegos de Tokio 2020, cuando estaba en plenitud, se retrasaron un año. «En ese momento era uno de los mejores atletas nacionales, y competí mucho, si no era el 10K aquí, eran los obstáculos allá, lo hacía por mí y lo hacía por nuestro deporte, sentía esa responsabilidad. Tuve una sobreexposición», analiza.
En los Juegos sufrió una lesión muscular y después se operó de los dos tendones de Aquiles para solucionar unos problemas que arrastraba desde 2016. El año 2022 fue de recuperación de la intervención. Ya después de Tokio le llegaron los primeros cantos de sirena para que se pasara a la ruta, pero él quería despedirse de su disciplina, los 3.000 obstáculos, en los Juegos de París 2024, aunque renunciara a un dinero que sí le podían dar las pruebas en la calle. El covid no le dio tregua. «Lo pillé en el 23, el año del Mundial de Budapest [fue antes del Campeonato de España y no pudo lograr la mínima]. En el 24 vuelvo a pillarlo antes del Europeo de Roma, y allí me abro la tibia izquierda en semifinales y parece que salgo de mi prueba ya definitivamente por la puerta de atrás, pero todavía le pido a los médicos de la federación: “Cóseme, que tengo que entrenar, porque es que tengo que correr esta semana en Turku (Finlandia), en una competición internacional, para poder estar en los Juegos de París’’. Me ves a mí en el maravilloso estadio de Marmi en Roma, dando vueltas, saltando vallas, con una pierna abierta, se me abrían los puntos [y muestra la cicatriz], sangraban, y cuando llego a España, me dice mi mánager: “No puedes correr en Finlandia, porque los finlandeses saben que si tú corres, sacas del ranking al suyo. Ahí me di cuenta de que muchas veces no podemos controlar lo que sucede», explica Fernando. Se quedó fuera de la cita francesa.
"Cuando te pasan cosas malas sufres en el momento, pero después te enseña cómo es la vida: no todos los finales son de Disney"
FERNANDO CARRO
«Cuando te están pasando las cosas malas, te quejas y lo sufres, y duele, pero luego cuando tienes el suficiente tiempo y perspectiva para verlo de lejos, dices: “También esto me ha enseñado, en muchos aspectos, cómo es realmente la vida”. Me hubiera encantado ir a unos terceros Juegos, pero aprendes que las historias no son de Disney y no siempre acaban en final feliz, como nos lo han enseñado en Hollywood, que está muy bien vendido, es maravilloso, pero no todos tenemos la suerte de poder ser un Michael Jordan que de repente desaparece del basket, se va al béisbol, vuelve al basket y gana más anillos».
Sus amigos y el deporte le enseñan cómo es la vida, y el maratón y la ruta le han devuelto una nueva ilusión en el atletismo, a las órdenes de Antonio Serrano. Aquí volvemos al principio: «Entrenas fatigado», describe. «Los ritmos que antes trabajabas eran muy exigentes y mucho más agresivos a la hora de ser lesivos y ya no los tocas. Por ejemplo, hacer miles a tres minutos para mí era un controlado, lo que pasa es que ahora los haces durante una hora y 45 minutos. Igual que cuando tengo el mensaje de mi colega diciéndome “venga, levántate, que te puedes venir a currar conmigo aquí a la obra”, cuando veo esos ritmos pienso: “Esto lo he hecho 20 segundos más rápido, aguanta, que no queda tanto”. Tengo esa pequeña ventaja de conocer el medio», reconoce.
"Preparar la maratón es entrenar fatigado, cansado"
Con el paso a la maratón ha aprendido a entender mejor las pulsaciones, le ha cambiado la morfología y hasta la manera de correr, que Fernando Carro siempre tuvo personal, tirando como para arriba. «Se modifica sola. Antonio, que es un friki del atletismo, me decía: “Aprende de Guerrita (Javi Guerra), de cómo corría Prieto, Mariano Haro...” Algunos días puntuales intentas bajar la cadera, correr más circular, más redondito abajo, imitando incluso, y yo pensaba: “Estoy haciendo el tonto, si es que parezco otro”. Pues dale meses de preparación que sin querer te aplastas, toda la fuerza que antes era para ir rápido, lo más horizontal posible y volar, ahora es como sentadito y venga, y venga, y venga», desgrana el madrileño. El pasado diciembre en Valencia logró la mínima en su estreno y en el Europeo admite que una motivación extra es luchar por la medalla por equipos.
Llega, entonces, la gran respuesta a la pregunta: «Podría decir que sí he tenido mala suerte, pero también lo voy a decir con una sonrisa, porque tengo muy buena suerte del entorno que tengo alrededor, que es maravilloso».