Rusia bombardea un hospital infantil en Kiev en plena escalada de ataques con misiles balísticos contra Ucrania
Rusia continúa con su campaña de terror. Las fuerzas rusas han intensificado en las últimas semanas los ataques contra las principales ciudades ucranianas, en un momento en el que Kiev afronta una escasez de interceptores Patriot, los únicos capaces para hacer frente a los misiles balísticos.
La pasada madrugada, uno de estos ataques alcanzó un hospital infantil en Kiev, la capital, donde también se produjo un gran incendio en un almacén y varias personas resultaron heridas, según informó el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania (DSNS) a través de Telegram.
El ataque afectó a las instalaciones de uno de los hospitales infantiles del distrito de Shevchenkivski. La explosión provocó dos cráteres y dañó las ventanas del edificio y una tubería de gas, según recoge la prensa local. Los trabajadores de la compañía gasística lograron controlar la fuga, mientras los niños y el personal médico permanecían refugiados en un búnker antiaéreo, lo que evitó que hubiera víctimas mortales o heridos en el centro sanitario.
Zaporiyia, uno de los principales objetivos
Uno de los ataques más graves, no obstante, se produjo en Zaporiyia, en el sur del país, donde el Ejército ruso lanzó una ofensiva combinada con misiles y drones que provocó importantes daños en infraestructuras civiles, incendios y cortes de electricidad. El jefe de la Administración Militar Regional, Ivan Fedorov, informó de seis muertos y 19 heridos, recoge la agencia Efe. Asimismo, dijo que los equipos de emergencia continuaban trabajando en la zona para extinguir el fuego.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, detalló en un comunicado publicado en X que Rusia empleó misiles balísticos de fabricación norcoreana, misiles Zircon y bombas aéreas guiadas. "Se trata de un ataque deliberado contra infraestructuras civiles para hacer el mayor daño posible", denunció. Hace apenas unos días, el mandatario avisó de que Corea del Norte planeaba enviar a Rusia a hasta 50.000 soldados para recibir adiestramiento militar como parte del tratado de cooperación entre ambos países.
Contra la sanidad
Los ataques contra instalaciones sanitarias no son algo aislado. En su informe No Safe Place to Heal (No hay ningún lugar seguro para curarse), publicado en julio, Médicos Sin Fronteras (MSF) documenta lo que describe como una campaña de ataques contra el sistema sanitario ucraniano que parece responder a una estrategia deliberada para destruirlo y castigar colectivamente a la población.
Entre abril de 2022 y diciembre de 2025, MSF documentó más de 20 ataques contra instalaciones médicas vinculadas a sus actividades. Cuatro hospitales en los que trabajaba quedaron completamente destruidos y siete bases de ambulancias tuvieron que ser abandonadas. Además, la organización perdió el acceso a más de 80 localidades a las que prestaba asistencia mediante clínicas móviles en seis regiones.
La magnitud de los ataques queda reflejada también en los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que había contabilizado 2.881 ataques contra la atención sanitaria desde el inicio de la invasión a gran escala hasta finales de 2025. En mayo de 2026, la cifra de ataques verificados ya había superado los 3.000.
La OMS señala que estos ataques han afectado a hospitales, centros de atención primaria, ambulancias y almacenes médicos, poniendo en riesgo tanto a pacientes como a trabajadores sanitarios. Solo en 2025, los ataques contra la atención sanitaria aumentaron casi un 20 % respecto al año anterior.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad ucraniano informa de que más de 2.500 instalaciones sanitarias han resultado dañadas o destruidas desde el inicio de la invasión a gran escala, según recoge MSF.