‘Yo sé lo que es dormir en una bomba de gasolina para no perder mi casa’, dice taxista que trabajó en garajes
Los garajes de taxis fueron durante décadas el corazón de la movilidad urbana en Costa Rica. Desde ellos salían cientos de conductores cada madrugada y las radios coordinaban miles de viajes diarios. Hoy muchos han desaparecido o sobreviven reinventándose con WhatsApp y redes sociales. La historia de David Retana, taxista desde hace más de dos décadas, resume cómo la llegada de Uber transformó uno de los oficios más tradicionales del país y obligó al gremio a buscar nuevas formas de subsistir.
Para quienes no lo vivieron, los garajes eran pequeños centros de operación. Desde la madrugada se llenaban de conductores que recogían el carro, conversaban unos minutos con los compañeros y salían a recorrer la ciudad. Hoy, muchos de esos espacios apenas sobreviven.
David Retana sabe mucho al respecto. Empezó a trabajar en taxis con apenas 18 años, en el 2002, y pasó por garajes como Coopetico y Coopeirazú. En su memoria, el cambio tiene una fecha casi exacta.
“La entrada de Uber fue en agosto de 2015, pero el bajonazo yo lo sentí un año después”, recuerda. Dice que la plataforma conquistó rápidamente a los usuarios con promociones, bonos y un servicio que en sus primeros años buscaba diferenciarse: botellas de agua, confites y una experiencia “premium”. “Del 2016 al 2019 fue muy difícil”, resume.
Según su experiencia, el servicio tradicional perdió cerca del 80% de la demanda. Los garajes fueron de los primeros en resentir el golpe. “Ahora toca aliarse con la tecnología. Buscar clientes por WhatsApp, por redes sociales. Ya no se puede depender de la radio como antes”, dice.
Retana también cuenta que compró su casa en octubre de 2015, apenas meses después de que Uber comenzara a operar en Costa Rica. Tenía un ahorro cercano a los ¢7 millones que, con el paso de los años, terminó consumiendo para mantener las finanzas familiares.
“Antes del 2015 la plata se hacía más fácil”, dice. Los datos lo apoyan: según una encuesta de Aresep realizada ese mismo año, dos de cada tres usuarios de taxi decían sentirse satisfechos con el servicio de taxis. También indicaba que la mayoría de usuarios percibió una mejor atención por parte de los taxistas y que un 34% de los consultados dijo preferir taxis formales antes que otro servicio de transporte público debido a la seguridad.
En otra encuesta de Aresep (2021) se informaba lo contrario: los costarricenses han perdido el gusto por la utilización del servicio de taxis. El 72,6% de los entrevistados no usó el servicio de taxi formal en el año anterior y solo 27,4% lo hizo al menos una vez.
Además, el 36% de usuarios decía que en su comunidad no hay servicio de taxi para personas con discapacidad. También informaba que uno de cada cuatro usuarios en algún momento le han negado el servicio de taxi. El taxi formal solo fue el favorito del 10% de los usuarios.
Los taxistas no se quedaron quietos y buscaron soluciones para afrontar el desafío. Ese mismo año, el CTP lanzó la aplicación Batsë para pedir taxi de forma electrónica, pero en menos de dos años se rompió el contrato alegando que la utilización de la plataforma “no (había) sido viable”.
“Ahora la situación es dura: hay que trabajar 14 o hasta 17 horas”, dice el taxista Retana. Yo sé lo que es dormir en una bomba de gasolina... Lo hago porque no quiero perder mi casa ni la estabilidad de mi familia”.
Pese a todo, Retana no se declara derrotado. “Con lo de meternos en Uber yo soy optimista, pero siento que el sector está cansado. Antes hacíamos huelgas con 500 taxis. Ahora la gente está agotada porque siente que no se llega a nada”.
Retana ahora está con un emprendimiento con el que busca digitalizar el servicio que durante décadas operó desde los garajes. La idea es trasladar a plataformas digitales la relación con los clientes.
“Este es mi machete”, dice y cuenta que gracias a este oficio pudo ayudar a su esposa a terminar la universidad, ha mantenido a su hijo en una escuela privada y lleva más de una década pagando la casa. “El taxi me lo ha dado todo”.
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