Las asociaciones ven insuficientes los 3.145 militares que defienden Ceuta
Ceuta tenía al comenzar 2026 un total de 3.145 militares en activo destinados en la ciudad, según las estadísticas del Ministerio de Defensa. La cifra confirma la entidad de la guarnición, pero no permite determinar cuántos estarían disponibles ni su capacidad para neutralizar una incursión concreta. Ante una agresión estatal prolongada, la defensa dependería de una respuesta conjunta del resto de España.
La cifra se puede reconstruir con dos publicaciones oficiales cerradas el 31 de diciembre de 2025. En Ceuta había 1.212 militares de carrera en activo y otros 1.933 con una relación de servicios temporal. Melilla sumaba 3.325: 1.178 de carrera y 2.147 temporales. Las dos ciudades españolas del norte de África reunían así 6.470 militares en activo. El número exige una precisión. Defensa los distribuye por provincia de destino y situación administrativa. No equivale a 3.145 combatientes presentes y preparados para salir. Incluye mandos, logística, transmisiones, sanidad, mantenimiento y seguridad de instalaciones. Puede incluir a militares de misión, de curso, de permiso o de baja. La estadística tampoco identifica cuántos pertenecen exactamente a la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu).
Eso sí, revela un dato de calado: el 61,5% no ha adquirido la condición de militar de carrera. Esto señala una exposición futura a la rotación, aunque no permite saber cuántos contratos vencen cada año ni medir por sí solo la pérdida de experiencia. Es uno de los puntos sobre los que la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) construye su denuncia.
«Un militar no sale de una fotocopiadora. Se necesitan años de instrucción, aprendizaje y trabajo para tener un profesional perfectamente preparado para desempeñar sus funciones», sostiene, en declaraciones a LA RAZÓN, su presidente, Marco Antonio Gómez Martín. Su temor es que el ritmo de adquisición de fragatas, aviones, carros de combate y vehículos se separe de la capacidad para reclutar y conservar a quienes deben manejarlos. Advierte de que parte del material podría quedarse sin estrenar, «prácticamente con la etiqueta puesta», por falta de personal.
La guarnición ceutí va mucho más allá de la infantería. La Comgeceu cuenta con un Cuartel General y siete unidades: el Grupo de Regulares de Ceuta número 54, el Tercio «Duque de Alba» 2.º de La Legión, el Regimiento de Caballería «Montesa» número 3, el Regimiento Mixto de Artillería número 30, el Regimiento de Ingenieros número 7, la Unidad Logística número 23 y el Batallón de Cuartel General. El Ejército de Tierra atribuye a la Comandancia la defensa militar inmediata de la zona y el apoyo a las autoridades civiles. Dispone de infantería, reconocimiento, movilidad, fuego, zapadores, abastecimiento y mando. Esa organización reúne capacidades para una respuesta inicial. Las fuentes públicas no revelan su disponibilidad efectiva, las dotaciones completas ni las condiciones de la amenaza, por lo que no permiten asegurar el resultado de una incursión armada.
La reciente presión en la frontera ofrece una referencia, con cautelas. Las cifras difundidas durante la crisis hablaron de unos 2.000 militares empleados en labores de apoyo, mientras Defensa llegó a cancelar permisos. No se precisó cuántos actuaron simultáneamente ni cuántos pertenecían a la guarnición ceutí. Por eso no puede calcularse un porcentaje de disponibilidad comparando ese despliegue con la estadística provincial de destinos.
El control ordinario de la frontera corresponde a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Las Fuerzas Armadas pueden prestar vigilancia y apoyo logístico bajo el marco fijado por el Gobierno. Una presión híbrida, una campaña de desinformación o un ciberataque tampoco se resuelven contando soldados: entran en juego los servicios de información, la ciberdefensa, las Fuerzas de Seguridad y la protección de infraestructuras.
Una agresión convencional convertiría la defensa de Ceuta en una operación nacional conjunta. La Comgeceu asumiría la respuesta militar inmediata dentro de las órdenes del Gobierno y del Estado Mayor de la Defensa. Los datos abiertos no permiten calcular cuánto tiempo podría sostenerla sin el apoyo terrestre, aéreo, naval y logístico del resto de España.
La cobertura aliada mantiene una incógnita. El artículo 6 del Tratado de Washington delimita el ámbito del artículo 5 sin incluir expresamente a Ceuta y Melilla. Jens Stoltenberg explicó en 2022 que su aplicación exigiría consenso y recordó que la OTAN protege a todos sus aliados. La garantía territorial no es explícita, pero una respuesta aliada sigue siendo posible. El artículo 42.7 de la Unión Europea obliga a prestar ayuda ante una agresión armada contra el territorio de un socio, sin fijar su forma o intensidad.
La Comgeceu combina sistemas de distintas generaciones. Los inventarios públicos permiten identificar modelos, desde artillería veterana hasta medios más modernos, pero no conocer su disponibilidad, dotación, reservas de munición ni sostenimiento.
Sería injusto describir a las Fuerzas Armadas españolas como un Ejército poco desarrollado. España dispone de medios e industria militar avanzados. Su rendimiento depende de tripulaciones, especialistas, repuestos y horas de adiestramiento. Las fuentes públicas no permiten saber si algún sistema de la guarnición está inmovilizado por falta de personal.
El Observatorio de la Vida Militar, adscrito a las Cortes Generales, respalda una parte de las quejas. Su presidente explicó el pasado febrero en el Congreso que algunas unidades tienen «serias dificultades para mantener su operatividad», que disminuyen los candidatos por plaza y que ciertos procesos dejan vacantes sin cubrir. Calificó las retribuciones de desfasadas respecto de la preparación, la disponibilidad permanente y la movilidad exigidas. Era un diagnóstico nacional, sin atribuir esas carencias específicamente a Ceuta.
El presidente del Observatorio cifró en 116.852 los militares en servicio activo a 1 de enero de 2026. Tomando ese total como referencia, los destinados en Ceuta rondaban el 2,7%. Defensa sostiene que ha iniciado una recuperación y ha fijado como objetivo alcanzar 127.500 efectivos en 2029. Para 2026 anunció 11.913 plazas de ingreso, 9.050 de ellas para tropa y marinería.
La pérdida denunciada por ATME cambia según el censo, pero demuestra su preocupación por el estado actual de las Fuerzas Armadas. El BOE utilizado para calcular la representatividad de las asociaciones militares pasó de 130.190 efectivos al cierre de 2022 a 128.305 al finalizar 2025: 1.885 menos. La comparación limitada al servicio activo arroja una caída mucho menor, de 116.961 militares en enero de 2023 a los 116.852 comunicados tres años después. Son 109 menos. Ambos datos miden universos distintos. La fotografía nacional habla de estancamiento y de carencias concentradas en ciertas unidades, empleos, especialidades y destinos. Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares añaden distancia, movilidad familiar y un coste de vida que pesan al elegir vacante. ATME sostiene que los militares ceutíes han soportado turnos maratonianos y sin poder ver a sus familias durante días. La asociación denuncia deficiencias en alimentación e infraestructuras que Defensa deberá responder y cuantificar.
El plan propone una vinculación de carrera para todas las escalas, ligada durante la transición a una titulación de grado medio; facilitar la promoción; pagar noches y festivos, y elevar hasta 600 euros brutos los complementos del personal en activo con destino. No menciona Ceuta ni estima cuántos jóvenes atraería la subida. Vivienda, indemnización por residencia y primas a especialidades incidirían en la aceptación del destino, pero tampoco hay cálculos sobre su efecto.
Defensa presenta su meta de 127.500 militares en 2029 como un aumento global de 7.500. No ha publicado una plantilla objetivo para Ceuta y Melilla ni el porcentaje de vacantes de sus comandancias. Sin esos datos no puede cuantificarse un déficit propio de las dos ciudades, en cualquier caso, el aumento suena bastante complicado teniendo en cuenta que cada vez se apuntan menos personas para prestar sus servicios en las Fuerzas Armadas.