La casa que se puede pagar
El dato adelantado de agosto sitúa la inflación en el 4,3%, siete décimas por encima de julio y el nivel más alto desde febrero de 2023. La subyacente aguanta en el 2,9%, lo que confirma el diagnóstico: esto es, sobre todo, energía. Con el estrecho de Ormuz cerrado, los carburantes tiran del índice y el gas europeo cotiza en el entorno de los 63 euros por megavatio hora, más del doble que a principios de año.
Y lo peor está por llegar: el invierno se afronta con los almacenamientos de gas en mínimos de los últimos años. A ese choque externo se le ha sumado uno interno y perfectamente previsible: la retirada de los incentivos fiscales. Desde el 1 de junio, el IVA de la luz y el gas ha vuelto al 21% y el impuesto eléctrico al 5,1%, mientras la rebaja de hidrocarburos se apaga por tramos, de 15 céntimos en julio a 5 en septiembre. Nacieron temporales, pero su retirada actúa como un escalón que se suma al precio de la energía en el peor momento del año.
La consecuencia monetaria es inevitable. El BCE mantiene el tipo de depósito en el 2,25%, pero el mercado descuenta una subida de 25 puntos básicos el 10 de septiembre y otra antes de que acabe el año. Isabel Schnabel ya ha advertido de que con los tipos actuales «es improbable que la inflación vuelva al objetivo a medio plazo». El euríbor ya comenzó la escalada: cerró agosto en el 2,95%, máximo de dos años, y encarece la cuota media unos 940 euros al año.
Esta subida afectará a la vivienda, ya que con una subida del 12,9% interanual la hipoteca media se sitúa en 178.365 euros. La aritmética es implacable. Con una cuota de 900 euros a veinticinco años se financian hoy unos 190.000 euros al 2,96%; al 4%, apenas 170.000. Un 10% menos de casa con el mismo salario.
Casi nadie compra la casa que quiere, sino la que puede pagar cada mes. Si los tipos siguen subiendo, la demanda solvente se estrechará y el precio tendrá que ajustarse. Sería una ironía amarga: que la vivienda se modere no por una política de oferta, sino por el encarecimiento del dinero.
Álvaro Hidalgo Vega. Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la UCLM y presidente de la Fundación Weber.