Veinte años después, el Betis vivió un regreso imperial a la Champions con una gran remontada a domicilio (2-3) ante el Lille de Davide Ancelotti y Ethan Mbappé. Bartra fue el gran protagonista, con dos testarazos que sacaron al Betis del atolladero y espolearon a los verdiblancos hacia la victoria. La cruz de la jornada la firmó el Villarreal. La Champions ya fue un suplicio para ellos la temporada pasada, la responsable del adiós de Marcelino tras sumar un solo punto de 24 posibles. Y el inicio de esta edición no ha sido mejor. Derrota ante el Dortmund (3-2) y nuevo revés al aún incipiente proyecto de Íñigo Pérez, a quien le está costando más de lo previsto sacar el jugo a su nueva plantilla. Empezando en Lille, el Betis mostró esa ilusión por la vuelta a la máxima competición europea con un inicio valiente, en el que trató de controlar la pelota y llegar rápido a las inmediaciones del área del Lille para poner a prueba a Ozer. Lo intentaron Riquelme, con un disparo cruzado que quiso envenenar hacia la escuadra, y Júnior Firpo, con una buena llegada hasta la línea de fondo cuyo centro no encontró rematador. El Lille, sin embargo, encontró un punto débil en esa misma banda izquierda de los verdiblancos, y por ahí dirigió sus ataques. Así encontró el primer gol, después de un buen robo de balón que acabó en los pies de Ethan Mbappé. El hermanísimo dio muestra de su calidad con un gran centro con rosca que remató el japonés Ueda a la red. El Betis se desinfló tras recibir ese tanto y tardó bastantes minutos en recuperar el pulso del partido. Mientras, el Lille continuó haciendo daño por su banda derecha y estuvo cerca de ampliar la renta Un precioso centro de Fornals tras un saque de esquina derivó en el primer gol de Bartra, aunque la alegría le duró poco a los sevillanos. Apenas tres minutos después, en otro córner mal defendido, Alexandro volvía a poner por delante a los franceses. Poco tardó en levantarse el Betis esta vez. Nada más volver de vestuarios, Bartra volvía a imponerse a los defensas galos para peinar otra pelota a la red. Resultó decisivo porque desencadenó un vendaval. Antony rozó el tanto con un disparo desde la frontal antes de que Parrot pusiese por delante a los verdiblancos tras un buen desmarque y un mejor disparo. Antes incluso de que el balón se volviese a poner en juego el árbitro fue reclamado desde la sala VAR, pero no para revisar el tanto, sino una agresión de Ethan Mbappé a Natan que acabó con el extremo francés expulsado. La superioridad numérica no terminó de ser decisiva, y el Lille aún encontró un par de buenas ocasiones para poder sacar un empate, ambas en los pies del veterano Olivier Giroud. No se dio, y los sevillanos arrancan de la mejor manera, con los tres puntos. También empezó con personalidad el Villarreal en Dortmund, aunque los locales fueron los encargados de llevar el mando del partido. Buchanan tuvo la mejor de los castellonenses en la primera mitad con un trallazo que se dirigía a la escuadra cuando Kobel logró sacarlo con apuros de un manotazo. A cambio, el Dortmund llevó peligro desde la izquierda, sobre todo en un buen centro de Beier al que el pie de Guirassy no llegó por centímetros. Los alemanes apretaron de nuevo en los minutos finales, en la que trataron de poner a prueba al debutante Gulacsi con varios disparos exteriores que se fueron estrellando en la defensa uno tras otro. El veterano guardameta húngaro fue protagonista también al inicio del segundo acto, cuando no atajó un centró de Beier desde la izquierda que acabó golpeando en el pie de Renato Veiga antes de colarse en su propia portería. Fue entonces cuando el Villarreal sumó sus mejores minutos. Mouriño empató de cabeza a la salida de un córner, y Buchanan estuvo a punto de darle la vuelta al encuentro en un contragolpe de fe lanzado por Mikautadze. Pero los cambios hicieron un bien mayor al Dortmund. Entre Jobe Bellingham y Fabio Silva cocinaron la jugada del segundo gol alemán, obra de Guirassy. Y poco más tarde, el francés marcaba su segundo tanto tras un dudoso penalti cometido por Mouriño. Guirassy aún anotaría un tercer gol, este en su propia portería, para dar una última esperanza al Villarreal que no se concretó.