La reciente ruptura entre Podemos y el Frente Amplio ha vuelto a evidenciar las dificultades históricas para llegar a un consenso entre los partidos a la izquierda del PSOE . A pesar de que se había hablado durante meses de la posibilidad de recurrir a una lista unitaria, ambas formaciones concurrirán por separado en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, fragmentando de nuevo el voto de su electorado. Uno de los grandes defensores de la idea había sido Gabriel Rufián , portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, que consideraba esta la única alternativa para frenar a la derecha en los comicios. « Nos matarán por separado . Le pido a mi partido que intente liderar esto. Y si me va el cargo, me voy a mi casa», sostuvo el pasado mes de abril en el acto 'Qué s'ha de fer?' sobre los grandes retos de la izquierda. Finalmente, ERC concurrirá de forma coordinada con Podemos : los morados renuncian a presentar candidaturas propias en Cataluña a cambio de que los de Oriol Junqueras incluyan algún independiente en sus listas. Una decisión que, por supuesto, no ha estado exenta de polémica y que ha provocado múltiples críticas para el diputado catalán , que admitió hace unos días este «fracaso» del bloque izquierdista como propio. Desde que se confirmara este nuevo cisma entre los de Ada Colau y el partido liderado por Irene Montero, son muchos los que han señalado directamente a Rufián. Acerca de este asunto le preguntó el lunes en 'Más Vale Tarde' el presentador Iñaki López a Alberto Garzón , quien fuera candidato a la Presidencia de Izquierda Unida y ministro de Consumo hasta 2023. Cuestionado por si el político separatista es «el culpable de la falta de unidad en las izquierdas», el andaluz ha recordado que este «ha tomado partido por una de las partes» a pesar de haber defendido que se llegara a un acuerdo. «No es precisamente lo que la gente esperaba, creo que hay una gran decepción », ha apuntado. El que fuera coordinador general de IU ha asegurado que cree que Rufián sí tenía «interés genuino» en que se creara una lista unitaria de izquierdas porque «tiene buen olfato político y sabía que la gente demandaba esa unidad». Es por ello que no lo considera uno de los grandes señalados en el conflicto que ha acabado por provocar esta separación política entre Podemos y el Frente Amplio. En su lugar, Garzón ha apuntado a «las diferencias de estrategia política» de las formaciones, sumada a «cinco años de desavenencias, agravios y dimes y diretes» entre sus principales cabecillas. «Era muy difícil hacerlo en el último minuto y no valía ni siquiera que viniera alguien como Rufián , bien valorado por la sociedad, a resolverlo», ha justificado el expolítico comunista. El motivo por el que cree que parte del electorado de izquierdas se ha sentido decepcionado es que Rufián ha escogido un bando dentro de este conflicto. «Él es parte del problema y está en una candidatura que es la más débil de todas, la de Podemos , que se juega un escaño en Madrid y ya veremos si lo saca. Es una situación que ha dejado en peor situación al votante de izquierdas», ha reconocido el exministro del Gobierno de Pedro Sánchez. Garzón ha señalado que esta fragmentación, además, no tiene nada que ver con desavenencias políticas, sino con rencillas personales entre grupos. «Yo soy de la tradición de Julio Anguita de 'programa, programa y programa'. ¿Has escuchado hablar del programa político en esta división? », se ha preguntado el expolítico, que lamenta que eso sea «un síntoma de que no se toma en serio el problema de que la derecha gobierne este país». Preguntado por responsabilidades dentro del bloque progresista, el tertuliano ha recordado que los políticos deben intentar «transformar la sociedad» y que los partidos deben ser «instrumentos» para lograr este fin. «Si el instrumento no sirve, el partido no sirve. Volverse patriota de partido y defender a los tuyos como si fuera un Madrid - Barça no es lo apropiado para la política», ha lamentado. « Quienes no la han conseguido la unidad tienen que hacer una reflexión , que sí se van a hacer los votantes que están decepcionados», ha sentenciado Alberto Garzón, muy crítico con que los intereses particulares de cada fuerza política hayan terminado por imponerse a la necesidad de construir un proyecto común para el 29N.