‘Fue un poco traumantizante’: Linda Liz Díaz sorprende al contar cómo fue su parto
Linda Liz Díaz describió el nacimiento de su hija como una experiencia que la llenó de miedo. La diseñadora contó en sus redes sociales que tuvieron que practicarle una cesárea de emergencia y que, según su testimonio, la rapidez con la que debieron actuar hizo que la intervención comenzara antes de que la anestesia alcanzara su efecto completo.
“El nacimiento de la gorda fue un poco traumatizante”, expresó.
Todo comenzó en la última cita médica, a la que acudió acompañada por su mamá, la expresentadora Lynda Díaz.
Mientras esperaban que la atendieran, fue su madre quien la ayudó a reconocer que estaba teniendo contracciones, pues ella no sabía cómo identificarlas. Después de unas dos horas de espera, la revisión cambió el rumbo de aquella visita: “Vieron que el corazoncito de ella estaba muy bajo, entonces me mandaron a emergencias y en emergencias me dejaron ahí para la noche”.
La emergencia cambió sus planes
Una vez en el hospital, intentaron inducirle el parto, pero, de acuerdo con su relato, la frecuencia cardíaca de su bebé disminuyó aún más y el equipo médico decidió realizar una cesárea de emergencia.
La situación volvió a complicarse después de que le administraron la anestesia. “Tuvieron que actuar superrápido y me abrieron sin que la anestesia estuviese con su full potencia”, aseguró.
Durante la operación, Linda Liz experimentó sensaciones que todavía recuerda por su intensidad. Para ella, no se trató únicamente de la presión que sintió mientras nacía su hija, sino de un dolor que marcó aquel momento.
“No solo, como menciono, no solo presión, pero dolor. Sí fue demasiado intenso”, manifestó.
La dimensión de lo ocurrido llegó después, cuando pudo conversar con otras personas que también habían tenido una cesárea y comparar sus experiencias. Hasta entonces, según explicó, no había comprendido del todo lo que acababa de atravesar.
Los minutos de mayor angustia
El nacimiento de su hija trajo otro momento de incertidumbre: la pequeña no lloró inmediatamente. A eso se sumó que su esposo no estuvo a su lado durante parte de lo sucedido, pues le permitieron entrar después.
“Y para hacer las cosas peor, la gorda nació sin llorar. Todo esto mi esposo no había estado a mi lado, lo dejaron entrar después, entonces fue como mucho”, recordó.
Según calculó, pasaron entre dos y tres minutos antes de escuchar el llanto que le devolvió la tranquilidad.
“Ya gracias a Dios después de dos, tres minutitos la gorda empezó a llorar y todo estaba bien. Pero sí, sí me dio mucho miedo”, expresó. Ese desenlace le permitió sentir alivio tras una intervención que describió como dolorosa y abrumadora.
Al poner en perspectiva lo vivido, la diseñadora recordó que durante la inducción las enfermeras se habían sorprendido porque ella prácticamente no sentía las contracciones. Incluso, contó que la llamaban “un unicornio” por esa particularidad.
El contraste entre aquel momento y el dolor que experimentó después fue una de las razones por las que quiso explicar con detalle cómo había sido su parto.
La oración que hizo esa mañana
En medio de sus recuerdos, Linda Liz también destacó el papel de su fe. La mañana del nacimiento había hecho una oración de protección porque tenía una sensación que no lograba explicar.
“Algo se sentía raro, se sentía muy extraño y puse todo en las manos de Dios”, compartió.
Su deseo, añadió, era confiar en que su hija llegaría al mundo, aun cuando el nacimiento no ocurriera como lo había imaginado.
Aunque el miedo y el dolor formaron parte de esa experiencia, cerró su relato con una expresión de gratitud: “El dolor que pasé fue súper intenso, pero estoy sumamente agradecida con Dios”.