La casa de Harry y Meghan, Frogmore Cottage, la nueva residencia de Eugenia de York
Frogmore Cottage
, la residencia en Windsor que Meghan Markle y el Príncipe Harry recibieron como regalo de la Reina Isabel II con motivo de su boda, tiene nuevos inquilinos: la
Princesa Eugenia de York
y su marido,
Jack Brooksbank
, quienes anteriormente residían en Ivy Cottage, en el complejo del Palacio de Kensington
Según informa «The Sun», las pertenencias de los Sussex fueron desalojadas de la casa y enviadas a California en plena noche del viernes. Es así como la nieta de Isabel II, junto a su marido, han llegado precisamente la mañana del sábado a la mansión donde Harry y Meghan vivieron tan solo un año y medio antes de embarcarse en su nueva vida en Canadá y Estados Unidos.
Eugenia de York con su marido, Jack Brooksbank«Frogmore es la residencia privada de los Sussex y cualquier arreglo es asunto de ellos», ha comentado un portavoz del palacio de Buckingham a la revista «People». Y, efectivamente, Frogmore Cottage seguirá siendo la residencia del Príncipe Harry siempre y cuando se encuentre en Reino Unido. Aún así, la misma fuente oficial ha hecho hincapié en que Harry y Meghan están encantados con la idea de que Eugenia y Jack ocupen su casa.
De acuerdo a la prensa británica, el Príncipe siempre ha permanecido muy unido a sus primas, por lo que se cree que se ha establecido una especie de acuerdo con la Princesa de York, quien se encuentra embarazada de su primer hijo y se espera que nazca a principios del año que viene.
Una infraestructura histórica de 1790
Una de las razones por la cual los Sussex se adaptaron con gran facilidad a Frogmore Cottage era por lo lejos que se encontraba de la ciudad, y por tanto, del todo el ruido mediático del cual se encontraban huyendo tras declarar el «
Megxit
». La idea de la Reina de obsequiarles la residencia rural era porque ellos se encontraban buscando un lugar tranquilo para criar a su hijo, Archie. Una vez hecha la mudanza y con la ayuda de una amiga de Meghan, Vicky Charles, una exdiseñadora del club Soho House, realizaron una gran rehabilitación que les dejó endeudados con la Casa Real británica.
Dichos cambios se realizaron para adecuar la propiedad a la vida moderna que exigía Meghan, por lo que se requirieron materiales veganos y sostenible. Unas reformas en la cual los Sussex invirtieron 2,4 millones de libras (2,7 millones de euros) procedente de arcas públicas que, sin embargo, gracias al acuerdo que él y su mujer firmaron recientemente con Netflix, lograron reembolsar la cifra.
Frogmore Cottage en 2014 antes de las reformasLa propiedad fue construida a principios del XIX, con una ubicación estratégica cerca de Royal Lodge donde viven el Príncipe Andrés y Sarah Ferguson, próxima al castillo de Windsor, donde se encuentra confinada Isabel II con su marido, Felipe de Edimburgo. Las renovaciones provocaron grandes críticas en los británicos, pues además de usar el dinero público, cambiaron una infraestructura histórica que remonta a los tiempos en la cual la Reina Charlotte adquirió Frogmore Cottage en 1790: de cinco casas separadas, ha pasado a convertirse en una única vivienda con suelos y techos renovados. Reemplazaron las instalaciones de gas, agua y el sistema eléctrico, optando por alternativas más ecológicas.
Anteriormente, la propiedad rural se había caracterizado por sus extensas habitaciones y cabañas que gozaban de grandes jardines que le otorgaron a la residencia el nombre de «Double Garden Cottage» para hacer una referencia a los 130.000 metros cuadrados de jardines.