Niño Becerra, economista: "Hoy, en España, las expectativas de la inmensa mayoría de los jóvenes son prácticamente nulas"
Este martes, 5 de mayo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado un nuevo récord de afiliaciones a la Seguridad Social, con una cifra que supera los 22,1 millones de personas. Entre los datos más destacados también figura el mínimo histórico en el paro juvenil, que se sitúa en torno a los 169.000 desempleados jóvenes. Este descenso refleja un avance significativo en la incorporación de este sector al mercado laboral, considerado clave para la sostenibilidad del sistema. Sin embargo, más allá de estas cifras positivas, la realidad cotidiana de muchos jóvenes sigue marcada por un creciente desequilibrio entre ingresos y coste de vida.
Durante los últimos meses, el foco del problema se ha desplazado hacia la relación entre los salarios y el encarecimiento de bienes esenciales. Entre todos ellos, la vivienda se ha consolidado como el principal obstáculo. Según el informe del Índice General Tinsa IMIE, tanto la vivienda nueva como la de segunda mano se encareció un 14,7% en tasa interanual, alcanzando los 2.248 euros por metro cuadrado. Este incremento tensiona especialmente a una generación que, pese a encontrar empleo con mayor facilidad que en etapas anteriores, no logra traducir esa mejora en estabilidad material ni en capacidad de ahorro suficiente para acceder a una vivienda.
El alquiler, que durante años ha sido la vía principal de emancipación juvenil, tampoco escapa a esta tendencia. De acuerdo con datos de Idealista, en marzo de 2026 el precio del alquiler en España aumentó un 7,1% en los últimos doce meses, con un repunte del 2,2% en el último trimestre, situando el coste medio en 15 euros por metro cuadrado. En este contexto, compartir piso se ha convertido en muchos casos en la única alternativa viable. La consecuencia es una percepción creciente de incertidumbre entre los jóvenes, que ven cada vez más difícil construir un proyecto de vida independiente similar al de generaciones anteriores, a pesar de contar con empleo en un mercado laboral que, sobre el papel, muestra signos de fortaleza.
Niño Becerra analiza el mercado laboral y el empleo juvenil
Niño Becerra, economista referencia en el sector y catedrático en estructura económica, analiza el cambio que ha sufrido el mercado laboral actual y las expectativas de las nuevas generaciones en la actualidad, en una de sus últimas publicaciones en su cuenta de X. "En mi opinión, las tres diferencias entre el ayer y el hoy en la actitud de los jóvenes ante el trabajo son: antes los jóvenes tenían expectativas hoy no. Cuando yo acabé mis estudios todos mis colegas teníamos, al menos, dos ofertas de trabajo", comienza explicando el profesional de la economía. De esta manera, las posibilidades de una y otra época son bien distintas.
"En la inmensa mayoría de los casos, las opciones de promoción profesional eran ciertas y reales aquí, en España, no hacía falta irse a Noruega o a Austria para tener posibilidades", comenta. La comentada como "fuga de cerebros" es un fenómeno cada vez más extendida que ahora afecta a todo tipo de expediente y no solo a los más cualificados. "Los salarios comenzaban bajos, pero iban subiendo en términos reales, ¿de qué, si no, la mayoría de los babyboomers tienen su casa pagada?", cuestiona. Un trabajo con un salario medio hace décadas era sinónimo de estabilidad de cara a conformar un proyecto de futuro, mientras que hoy resulta más incierto.
Las expectativas de futuro de los jóvenes
"Hoy, en España, las expectativas de la inmensa mayoría de los jóvenes son casi nulas. La promoción profesional si se quedan en España es, para la mayoría, casi inexistente. Los salarios, por diversos motivos, no permiten casi nada", confirma. La conjunción de todos estos factores hacen que el estilo de vida de esta generación sea distinto y el futuro sea la principal preocupación por la incertidumbre de las condiciones. "La conclusión: la realidad de un joven de España de los 1970 es totalmente diferente a la realidad de un joven de los 2020, por lo que cualquier semejanza que pudiera darse es pura coincidencia", concluye