La guerra de Irán eleva la inflación de la OCDE al 4% en marzo impulsada por el encarecimiento de la energía, en máximos desde 2023
La inflación en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) experimentó un notable repunte en marzo por la fuerte subida de los precios energéticos tras el estallido de la guerra de Irán y el cierre de Ormuz, alcanzando el 4% interanual, seis décimas por encima del dato registrado en febrero. En el caso de España, la inflación general avanzó en marzo del 2,3% al 3,4%, a la cabeza de las grandes economías del euro, ya que Francia e Italia registraron una tasa de inflación del 1,7% y Alemania del 2,7%.
Según los datos publicados este miércoles, la inflación energética se disparó hasta el 8,1% interanual en marzo, su nivel más elevado desde febrero de 2023. Este repunte contrasta con la ligera caída del 0,5% registrada en febrero e impactó de forma generalizada generalizada: los precios energéticos aumentaron en 32 de los 35 países con datos disponibles.
Siete países registraron tasas de inflación energética de dos dígitos: Turquía (33,1%), Australia (22%), Irlanda (17,4%), Finlandia (13,9%), Estados Unidos (12,5%) Noruega (11,4%) y Lituania (11,2%). En el caso de España los precios energéticos registraron un incremento del 7,3% en marzo frente a la caída del 3,1% anotada en febrero. Solo se observaron moderaciones de precios en Costa Rica (-9,9%) y Eslovenia (3,3%, frente al 7,1% de febrero), mientras que en Colombia permanecieron prácticamente estables.
En cambio, la inflación alimentaria fue más favorable, moderándose al 3,6% desde el 4% del mes anterior. Esta desaceleración se reflejó en cerca de dos tercios de los países de la OCDE, lo que contribuyó a amortiguar parcialmente el impacto del encarecimiento energético sobre el índice general. En el caso de España, la inflación de los alimentos se moderó en marzo al 2,7%, cinco décimas menos que el dato de febrero. Las tasas más altas se las anotaron Turquía (32,4%), México (6,9%) y Colombia (6,3%).
Por su parte, la inflación subyacente -que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos por su mayor volatilidad- se situó en el 3,7% en marzo, apenas una décima por encima del 3,6% de febrero, lo que apunta a una relativa estabilidad descartando las presiones inflacionistas coyunturales. España registró una tasa de inflación subyacente del 3,1% en marzo, tres décimas más que en febrero.
Impacto en las principales economías
En el grupo del G7 (Alemania, Canadá, EE UU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), la inflación interanual también repuntó con fuerza, pasando del 2,1% en febrero al 2,8% en marzo. Este incremento se explica, en gran medida, por el aumento de 10 puntos porcentuales en la inflación energética, que alcanzó el 8,2%. Todos los países del grupo registraron subidas de precios, con incrementos significativos en Francia, Alemania y Estados Unidos, donde la inflación energética llegó al 12,5%.
No obstante, Japón (-5,7%) e Italia (-2%) se desmarcaron de esta tendencia, manteniendo tasas negativas de inflación energética gracias a la aplicación de subsidios gubernamentales. A pesar del repunte energético, la inflación subyacente continuó siendo el principal motor de la inflación en el G7.
La zona euro también sufre el alza energética
En la zona euro, la inflación interanual medida por el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IAPC) aumentó al 2,6% en marzo, frente al 1,9% del mes anterior, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2024. La inflación energética volvió a terreno positivo, situándose en el 5,1% (frente al -3,1% de febrero), mientras que la inflación alimentaria se moderó del 2,4% al 2,2%. Los datos de Eurostat arrojan información más reciente y sitúan la inflación de la eurozona en el 3% en abril, un repunte de cuatro décimas en el segundo mes del conflicto en Oriente Medio, el mayor aumento del coste de la vida en la región desde septiembre de 2023.
Evolución en el G20
En el conjunto del G20, la inflación también aumentó, situándose en el 4% en marzo frente al 3,7% de febrero. El comportamiento fue desigual entre países: la inflación se moderó en economías como Argentina y China, mientras que aumentó en Brasil, India e Indonesia. En Arabia Saudí y Sudáfrica, los precios se mantuvieron relativamente estables.

