Lo encontraron 2.000 años después con un tazón para protegerse la cabeza y una lámpara para iluminar su camino: un hombre huyó de Pompeya cuando estalló el Vesubio
Casi dos milenios después de la devastadora erupción del monte Vesubio, arqueólogos descubrieron en Pompeya el esqueleto de un hombre que intentó escapar del desastre con objetos que consideró esenciales para sobrevivir. Junto a sus restos apareció un tazón de terracota, que habría usado como protección improvisada contra la lluvia de piedras volcánicas, además de una pequeña lámpara de aceite para alumbrarse en medio de la oscuridad.
El hallazgo se produjo cerca de la necrópolis de Porta Stabia, ubicada fuera de las murallas del antiguo asentamiento romano. Según el estudio publicado en la revista Scavi di Pompei, la víctima tenía alrededor de 35 años y murió durante las primeras fases de la erupción del año 79 d. C., una de las catástrofes naturales más estudiadas de la historia antigua.
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Un intento desesperado por sobrevivir a la furia del Vesubio
Los investigadores localizaron al hombre recostado sobre su costado derecho, con el brazo elevado y el recipiente aún cerca del cráneo. La escena sugiere que usó el tazón como escudo frente a la caída de fragmentos volcánicos y ceniza caliente expulsados por el Vesubio.
A pocos centímetros también apareció una lámpara de aceite, un objeto clave en un entorno en el que la visibilidad desapareció. En una carta histórica, Plinio el Joven describió aquella jornada como una oscuridad 'más espesa que cualquier noche'. El testimonio menciona incluso que muchas personas colocaron almohadas o telas sobre sus cabezas para amortiguar el impacto de las rocas.
Además del cuenco y la lámpara, el individuo llevaba diez monedas de bronce y un anillo de hierro en uno de los dedos del pie. Para los especialistas, estos objetos muestran que huyó con recursos básicos que consideró útiles: dinero, iluminación y una forma mínima de protección.
El hallazgo que coincide con el relato de Plinio el Joven
Junto al primer esqueleto apareció otro cuerpo, perteneciente a un joven de entre 18 y 20 años. Los análisis apuntan a que logró sobrevivir durante varias horas antes de morir por flujos piroclásticos, una mezcla letal de gases, ceniza y fragmentos volcánicos a altísimas temperaturas.
Los científicos creen que ambos intentaron abandonar Pompeya y alcanzar la costa durante una breve pausa en la actividad volcánica. Sin embargo, ese aparente respiro terminó pronto. La segunda fase de la erupción arrasó con todo a su paso.
La coincidencia entre el hallazgo y la narración de Plinio resulta especialmente llamativa. El escritor romano observó la tragedia desde Miseno, al otro lado de la bahía de Nápoles, y dejó uno de los relatos más detallados sobre el desastre.
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La IA reconstruye sus últimos momentos
Con apoyo de herramientas de IA, arqueólogos de Pompeya y especialistas de la Universidad de Padua elaboraron una reconstrucción digital del hombre durante su huida final. La imagen muestra a la víctima corriendo entre calles cubiertas de escombros, con el tazón sobre la cabeza y el Vesubio expulsando material volcánico al fondo.
Para crear la representación, el equipo utilizó datos esqueléticos, referencias arqueológicas y programas como ChatGPT Pro, además de edición posterior en Adobe Photoshop. También incorporó otras herramientas generativas para recrear detalles ambientales, como restos de piedra y polvo suspendido.
Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, señaló que la IA puede ayudar a acercar la historia al público mediante visualizaciones inmersivas. “La IA no reemplazará la arqueología; solo amplía sus posibilidades”, afirmó el filósofo Luciano Floridi, director del Centro de Ética Digital de la Universidad de Yale.

