La obra perfecta de Luis Enrique
«Individualizar yo creo que es muy injusto», decía Luis Enrique después del partido cuando le preguntaban por la actuación de Kvaratskhelia ante el Bayern Múnich. El georgiano brilló, pero la clave del éxito del PSG es el grupo. El entrenador español siempre ha priorizado el equipo sobre las individualidades a partir de la idea de que el único líder es él.
No pudo trasladar esa idea al Barcelona, donde tuvo que gestionar los egos de Messi, de Neymar y de Luis Suárez, pero no dudó en implantarla en la selección. Cuando Sergio Ramos se sintió más importante que el grupo, dejó de convocarlo para llenar la selección de futbolistas jóvenes que lo siguieran sin dudar. Pedri, Oyarzabal, Dani Olmo y Ferran Torres, entre otros, formaban parte de aquel grupo.
En el PSG no le importó desprenderse de Mbappé. Sin él, el PSG ganó la Champions por primera vez en su historia y el presuntamente incontrolable Dembélé se llevó el Balón de Oro.
La idea de Luis Enrique funciona y con él el PSG disputará la tercera final de la Champions de su historia y la segunda consecutiva.
No es extraño que el presidente del club francés, Nasser Al-Khelaifi muestre su felicidad por el fichaje del ex seleccionador español. «Es mi mejor decisión», dijo después de superar al Bayern Múnich en la semifinal. «Es el mejor activo del club», añadía. Más importante que cualquier jugador, como ha demostrado desde que se hizo cargo del equipo.
«Intenté ficharlo durante los últimos quince años. Es un entrenador fantástico, el mejor entrenador del mundo, pero también como persona. Es increíble cómo maneja el día a día, a los jugadores, todo», asegura Al Khelaifi. Y en ese todo incluye también a los medios de comunicación, con los que no suele tener una relación sencilla.
Luis Enrique ha cambiado la historia del PSG, pero también ha evolucionado como entrenador. El mismo técnico que obligaba a Unai Simón a sacar la pelota jugada en la selección bajo cualquier circunstancia y que se enfadaba por un pelotazo en la selección ahora presume de que su equipo también sabe defender. «Creo que hoy hemos dado un paso más en lo que es plantear el partido, no estamos acostumbrados a defender pero hemos defendido como los ángeles. Y creo que hemos merecido pasar», aseguraba tras el partido.
La muestra de la buena defensa del PSG es que el ecuatoriano Pacho fue elegido el mejor jugador del partido. Un central joven, pero que ya está entre los mejores del mundo en su puesto.
«Tenemos un gran equipo, una gran pasión y gran hambre de querer ganar», reconocía el ecuatoriano después de eliminar al Bayern. Pacho explicaba que alcanzar la segunda final consecutiva de la Liga de Campeones supone «mucho trabajo y mucho esfuerzo». «Tenemos un gran equipo», asume. Tanto que puede ser el segundo equipo que logre ganar dos Champions consecutivas, algo que sólo hizo el Real Madrid de Zidane.

