Qué son las bolitas que aparecen por el suelo en mayo y por qué algunas se usan para hacer rosarios
La explicación sobre el origen de estas pequeñas bolitas amarillas se ha hecho viral en TikTok gracias a la creadora de contenido ana__lirio , una influencer especializada en flores, botánica e historia.
En uno de sus vídeos más compartidos, la tiktoker explica que las bolitas que aparecen cada primavera en muchas calles y parques pertenecen al cinamomo o Melia azedarach, un árbol muy común en las ciudades españolas por la gran sombra que proporciona y por el intenso aroma de sus flores lilas.
El árbol que perfuma las ciudades en primavera
Cada primavera, miles de estos frutos cubren calles, parques y aceras de muchas ciudades españolas. Son redondos, pequeños y de color amarillento y, aunque mucha gente los pisa a diario sin prestarles demasiada atención, pertenecen a uno de los árboles más reconocibles de esta época del año.
Conocido popularmente como cinamomo o árbol del paraíso, la Melia azedarach es una especie muy habitual en espacios urbanos porque crece rápido, resiste bien y ofrece una copa frondosa capaz de dar mucha sombra. Además, en mayo llena el ambiente de un intenso aroma floral gracias a sus características flores lilas.
El árbol es originario de la India y de zonas próximas al Himalaya, aunque en España ya existen referencias a esta especie desde época andalusí. El agrónomo Abu Zacaría hablaba de ella en el siglo XIII y explicaba que sus hojas se utilizaban para teñir el pelo de negro y fortalecerlo.
Hoy en día sigue siendo muy popular en calles, plazas y jardines por su resistencia a la sequía, al frío y a la contaminación urbana. Puede alcanzar entre 12 y 15 metros de altura y sus flores desprenden un olor intenso con notas que recuerdan a la violeta, al jazmín o a las lilas. De hecho, durante mayo muchas veces se percibe su perfume antes incluso de localizar el árbol.
En invierno, sus ramas siguen llenas de frutos ocres y redondeados que pueden permanecer meses colgados antes de acabar cayendo al suelo. Son esas bolitas amarillas que aparecen después por aceras y parques y que, aunque llaman mucho la atención, no deben consumirse, ya que contienen sustancias tóxicas que pueden provocar vómitos, diarrea, somnolencia o problemas respiratorios, especialmente en niños y mascotas.
Aun así, el cinamomo también ha tenido usos tradicionales muy curiosos. Una vez secos y triturados, sus frutos se utilizaron durante siglos como insecticida natural y para combatir los piojos.
Además, el hueso interior de las semillas tiene un pequeño orificio natural, algo que permitió durante años utilizarlos como cuentas para fabricar rosarios, pulseras y colgantes artesanales. De ahí que el árbol también sea conocido en algunos lugares como “árbol de los rosarios”.